La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha puesto en evidencia las deficiencias del sistema de salud, pero también las fortalezas de sus profesionales. “Con la COVID-19 se ha demostrado que no tenemos una Sanidad de primer nivel, pero que sí tenemos unos profesionales de primer nivel absolutamente admirables, que han mostrado una vez más su capacidad y espíritu de sacrificio”, asegura Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

El portavoz de la SEMG subraya que la Atención Primaria vive en estos momentos una situación de “cansancio” provocada por la sobrecarga y esfuerzo que han realizado los profesionales sanitarios para hacer frente a la pandemia.

La “tristeza” es otro elemento que caracteriza ahora mismo a la situación de la Atención Primaria. “Tristeza por haber sido olvidados por parte de la Administración, por no haberse reconocido el esfuerzo que hemos realizado y porque no se nos ha considerado ni cuidado como a otro tipo de sanitarios, que por supuesto también lo merecían”, explica.

Plan de acción para reforzar la atención primaria

A pesar de este “cansancio” y “tristeza”, los médicos se muestran esperanzados en un momento en el que las administraciones autonómicas y nacionales trabajan con el objetivo de actuar en Atención Primaria. “Esto no es nuevo, viene de hace 15 años, cuando empezó un deterioro progresivo de la Atención Primaria, primando a los hospitales y la tecnología. Vemos que el número de cardiólogos, endocrinos, dermatólogos, radiólogos… así como el número de camas en los hospitales ha ido aumentando, mientras que en atención primaria lo único que ha sufrido han sido sucesivas pérdidas, amortizaciones de plazas, cierres de consultorios, incremento de los cupos porque no hay personal y las vacaciones no se cubren…”, relata.

Aunque esperanzadora, la iniciativa entre Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas es vista también con cierto grado de recelo. “Se han elaborado cientos de documentos para la mejora de la Atención Primaria consensuados con todos los actores, pero nunca se han puesto en marcha”, puntualiza. Y añade: “Por una vez y en este momento, tras una crisis en la que hemos sufrido todos tanto, pacientes y sanitarios, las palabras deben convertirse en hechos, la voluntad política que parece existir debe convertirse en una realidad en beneficio de la salud”.

Para Lorenzo Armenteros mejorar la Atención Primaria es mejorar el sistema sanitario público y mejorar el sistema sanitario público es mantener una sanidad en condiciones altas. “Solo con una atención primaria fuerte se podrá lograr realizar el diagnóstico, el tratamiento, seguimiento, prevención y contención de la atención hospitalaria que tan importante es”, concreta.

Problemas más graves

El portavoz de la SEMG señala que los problemas más graves en Atención Primaria ahora mismo son la falta de personal, el relevo generacional y la precariedad laboral.

“La situación de profesionales descontentos, tristes e incluso trabajando en situaciones de estrés al final se va a reflejar en la atención a los pacientes, y la Sanidad nunca será de primer orden por muy tecnológica que sea y por un nivel máximo que tenga”, concluye.

Vuelta a la “normalidad”

¿Han vuelto los CAP a la normalidad? Armenteros explica que la actividad “normal” nunca ha faltado durante la pandemia e invita a reflexionar sobre dos conceptos distintos: accesibilidad y presencialidad. “La presencialidad se está utilizando en estos momentos políticamente como elemento de normalización, pero hay que tener en cuenta que la accesibilidad siempre existió durante la pandemia. El paciente podía hacer una llamada telefónica, explicar su problema y, si era preciso, en media hora estaba en el centro de salud, atendido y tratado”, expone.

Experiencias positivas de la Atención Primaria

Los médicos de Atención Primaria han demostrado su fortaleza, vocación, capacidad de sacrificio, entrega desinteresada y no han realizado una sola reclamación. “Me gustaría señalar la multifuncionalidad de esta especialidad y que no tienen otras para diagnosticar, tratar, realizar el seguimiento, acompañar al paciente…”.

La voluntad de colaboración de los médicos de Atención Primaria es un hecho manifiesto: han vacunado, rastreado, informado al paciente cuando más lo necesitaba. 

Pueden extraerse otros aspectos positivos de esta pandemia, como la autogestión de la enfermedad por parte de los pacientes. “A través de llamadas, videoconferencias, se les ha educado para gestionar su enfermedad, se les ha dado seguridad para controlar su salud y no acudir al centro de salud por cierta rutina o comodidad”, especifica.

La vocación de ser médico

La vocación en Atención Primaria es un elemento fundamental, porque a pesar de las dificultades, la gente sigue queriendo ser médico de familia. “La familia, la educación y la salud son los tres pilares más importantes para el ser humano. La familia nos apoya afectivamente, nuestros maestros y profesores nos dan la educación y nuestro médico cuida nuestra salud”, reflexiona.

Como reto de futuro me gustaría destacar que podamos dedicarnos a la clínica y la epidemiología, a prevenir y a curar a los pacientes o a intentar que tengan una vida más agradable, dejando de lado tareas que no aportan nada”. Y añade: “Es algo que hace tiempo que llevamos pidiendo, que nos reduzcan esa carga burocrática que no aporta nada al proceso asistencial, que nos dejen ejercer la vocación”, asegura.

Termina con estas palabras: “Sería bueno que nos remuneren mejor, que nos faciliten mejores condiciones y que exista menos precariedad laboral, equiparándonos a médicos franceses, ingleses o noruegos. Actualmente, además, utilizo mucho la palabra ‘dignidad’. Si no puede darse lo primero, al menos, que nos dejen trabajar con dignidad“.