La prevención secundaria en enfermedad cardiovascular sigue siendo uno de los retos sanitarios pendientes para 2020. Ejemplo de ello es el seguimiento de los programas de rehabilitación cardíaca: solo el 15 por ciento de los pacientes que ha sufrido un evento cardiovascular sigue algún programa de rehabilitación cardíaca en España, un dato poco optimista si se tiene en cuenta la influencia de la prevención de episodios cardiovasculares en el ahorro de recursos, evitando, entre otros, costes muy relevantes en hospitalización.

Es por ello que el Comité de Innovación de la Fundación IDIS se ha reunido para analizar los beneficios de la prevención secundaria en enfermedad cardiovascular. Durante la sesión se puso de manifiesto, que el círculo del abordaje del paciente cardíaco no quedaría cerrado si no se atiende a otras estrategias como la involucración de los propios pacientes en la gestión de su propio proceso.

Avance de la biotecnología

Por último, otro de los puntos abordados es cómo el avance de la biotecnología podría ayudar en estos pacientes. De esta forma, durante la reunión se exponía que el avance de la biotecnología, que ha permitido desarrollar tratamientos adaptados a la especificidad de patologías concretas, ha supuesto un cambio de paradigma en medicina. La enfermedad cardiovascular que se asocia a lípidos (elevación del LDL) es una de las patologías que pueden verse beneficiadas, ya que se ha estudiado cómo los tratamientos biológicos hipolipemiantes pueden ser eficaces en la prevención de eventos cardiovasculares en pacientes de riesgo, especialmente en aquellos con infarto de miocardio previo.

Por otra parte, junto a la rehabilitación cardíaca, los expertos ponían de manifiesto que es clave la instauración de un tratamiento adecuado.  Es en este aspecto donde la terapia biológica con inhibidores de la PCSK9 (proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 9) ha mostrado su eficacia cuando la enfermedad se asocia a hipercolesterolemia y, sobre todo, cuando existe un infarto de miocardio previo. De ahí la importancia de la selección adecuada de los pacientes candidatos a recibir este tipo de tratamientos con el fin de que el beneficio sea el máximo, ya que en estos pacientes las tasas de reducción de LDL rondan el 80 por ciento.