El nivel de acceso de los pacientes españoles a los nuevos medicamentos está en la media europea. Sin embargo, es inferior al de los grandes países de la UE. Así lo concluye el informe anual Indicadores de acceso a terapias innovadoras en Europa (W.A.I.T. Indicator). Este informe sobre los fármacos autorizados en Europa está elaborado por la consultora Iqvia para la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (Efpia).

Existe una distancia notable entre España y el resto de los grandes países europeos. Como dato, solo el 54 por ciento de los fármacos autorizados en Europa están financiados por el SNS.  En concreto, a 31 de diciembre de 2020 estaban disponibles en España 82 medicamentos de los 152 autorizados en Europa en el periodo 2016-2019. Esta cifra contrasta con el 88 por ciento de Alemania o los más del 70 por ciento en Italia, Francia y Reino Unido

Ante estos resultados, desde Farmaindustria insisten en que “de nada sirve desarrollar el mejor medicamento si este no llega al paciente que lo necesita”. Así lo ponía de manifiesto Humberto Arnés, director general de Farmaindustria. “España debe aspirar a estar entre los países que mejor acceso proporcionan a estas nuevas terapias -sostiene- y debemos trabajar con el Ministerio de Sanidad para conseguir este objetivo común, superando los cuellos de botella actuales”.

Fármacos autorizados en Europa

Por otra parte, el tiempo medio de aprobación en España es de 453 días. Este contrasta frente a los 120 de Alemania, los 257 de Francia o los 418 de Italia. Asimismo, con respecto al informe publicado en 2019, los indicadores de disponibilidad en nuestro país empeoran en 2020. Mientras que, salvo en Francia, en los grandes países europeos (UE-5) y el vecino Portugal mejoran.

Los datos del informe europeo muestran también las grandes diferencias de los fármacos autorizados en Europa que hay entre los países. Así, los tiempos de aprobación van de los 120 días de Alemania a los 883 de Rumanía. Finalmente, desde la Efpia se insiste en que la industria comparte la preocupación por los retrasos. No obstante, estos dañan a los pacientes y se apuntan razones multifactoriales. Las mismas solo pueden resolverse con la colaboración de todos los ‘stakeholders’.