La pandemia ha multiplicado por tres la prevalencia de la depresión, por cuatro la de la ansiedad y por cinco los trastornos por estrés postraumático, tal como refleja un metaanálisis sobre la salud mental tras la pandemia. Sin embargo, sigue siendo ‘la cenicienta’ para las administraciones sanitarias, y “si los recursos en este área ya eran insuficientes, ahora empieza a ser urgente”.

De esta forma tan categórica lo ha verbalizado el doctor Miguel Alfonso García Escudero, psiquiatra de la Unidad de Trastornos Bipolares del Hospital General y Universitario de Elche. Y lo ha hecho un encuentro celebrado con medios de comunicación en el marco del XXVII Congreso de la Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG).

Este psiquiatra ha asegurado que los problemas de salud mental despertados por la pandemia suponen la ‘cuarta ola’ a la que no hay que dejar pasar, determinar cómo hacerle frente e incrementar los recursos.

Asimismo, el psiquiatra ha asegurado que hay que mejorar el acceso de los pacientes a la asistencia mental en este sentido. Según sus palabras, hasta ahora los problemas mentales causados indirectamente por la COVID-19 han afectado principalmente a las personas de edad más avanzada. Sin embargo, “en la actualidad estamos viendo cada vez más casos en niños, adolescentes y adultos jóvenes”, ha destacado.

Sin tiempo para diagnósticos certeros

Por patologías, la ansiedad, depresión, diferentes tipos de estrés, problemas para conciliar el sueño y casos de distrés psicológico son las más frecuentes. Todas ellas tienen la puerta de entrada en el sistema sanitario a través de la Atención Primaria. A juicio del doctor García Escudero, el 20% del total de las consultas en los centros de salud tiene que ver con la salud mental.

“A las agendas ya saturadas hay que añadir el enorme impacto que ha supuesto la pandemia en todo el sistema sanitario y, de manera muy importante, en la Atención Primaria. Por eso me parece tan importante que se hagan desde la Administración todos los esfuerzos posibles por mejorar esta parcela del sistema sanitario”, ha concluido el psiquiatra.

Un aspecto sobre el que también ha querido llamar la atención es el incremento de la atención urgente por gestos autolesivos, principalmente en la población de una franja de edad más joven. Cabe recordar que la segunda causa de muerte entre los jóvenes es el suicidio tras los accidentes de tráfico.

Semanas de espera en salud mental

Pese a esta frecuencia, los médicos de Atención Primaria no tienen las herramientas ni los medios para atenderlas de forma adecuada. Aún así, asegura que los médicos de los centros de salud están “perfectamente formados y capacitados para abordar los trastornos mentales no graves”. No obstante, recuerda la necesidad de mantener una formación continuada.

“La principal dificultad que se da en este sentido es el tiempo en las consultas. Para poder determinar enfermedades mentales es importante dedicar amplias entrevistas con el paciente, cosa que en los centros de salud son muy improbables”, ha señalado.

En este sentido, aunque el especialista ha reconocido que depende de los diferentes territorios, la espera para obtener atención en salud mental en su zona va entre las tres y las cuatro semanas. Una situación que se puede alarga otro par de semanas en el caso de la atención infantil donde subraya que “los pacientes están infratratados”. En el caso del acceso a la atención psicológica, los tiempos se alargan aún más.