Desde la expansión de las antiguas

civilizaciones y de los

grandes imperios hasta nuestros

días, todos: faraones, romanos,

mercaderes de la

Edad Media, gloriosos artistas

del Renacimiento, revolucionarios

de los 80, ejecutivos de

la nueva era … han luchado

sin descanso por encontrar

“los secretos” de la eterna juventud.

Y ninguno saldría de

su asombro si descubriera que

durante todo este tiempo los

han tenido delante suyo, al alcance

de su mano y de su voluntad.

Y es que, el 70% de la

longevidad del ser humano

depende del estilo de vida

que decida adoptar mientras

que sólo un 30% está al servicio

de las órdenes estipuladas

por una “gran desconocida”

para muchos: la genética. Como

recuerda el presidente de

la Sociedad Española de Medicina

Antienvejecimiento y

Longevidad, el doctor José

Márquez-Serres, “una modificación

genética en el organismo

tarda en producirse miles

de años mientras que un

cambio en el estilo de vida

puede surtir efecto de un día

para otro. Podemos decir:

mañana dejo de fumar, voy a

adelgazar, voy a hacer ejercicio,

me voy a tomar la vida

con filosofía, con actitud positiva,

voy a disminuir mi estrés…”.

La medicina del

futuro

Los hombres y mujeres de

nuestros días cuentan con un

aliado fundamental en la lucha

contra las arrugas y los achaques

de la edad: la Medicina

Antienvejecimiento, disciplina

que aúna a diferentes especialidades

médicas como endocrinología,

geriatría, nutrición, cirugía

plástica, dermatología,

psicología y farmacia, entre

otras. Sus especialistas se esfuerzan

a diario por aumentar

la calidad física y mejorar el

rendimiento de los pacientes

en todos los niveles. Tanto esfuerzo

no ha sido en vano y ya

está dando sus frutos. En la actualidad,

cuentan con una

buena aceptación como lo demuestra

el hecho de que en

España son 5.000 los pacientes

que se someten al año a los

tratamientos anti-edad en las

distintas clínicas autorizadas

para ello.

Esta medicina parte del

estudio del envejecimiento

natural y propone un sistema

de vida de promoción de la

salud en el que se descarten

los factores perjudiciales que

producen un envejecimiento

prematuro. Pero no se queda

ahí. Tras recomendar un nuevo

sistema de vida, aplica los

tratamientos necesarios para

corregir los signos estéticos y

orgánicos en el decaimiento

corporal. Busca, en líneas generales,

retrasar el proceso de

envejecimiento y mantener la

renovación celular por encima

del ritmo correspondiente a la

edad. Para conseguir su objetivo,

se nutre de las últimas técnicas

y de las investigaciones

más recientes, novedades que

fueron protagonistas del I Congreso

Internacional y IV Congreso

Nacional de Medicina

Antienvejecimiento. Los nuevos

tratamientos con láser y

radiofrecuencias para devolver

la elasticidad a los tejidos flácidos,

el rejuvenecimiento facial

mediante factores de crecimiento

plaquetario, la biomodulación

facial (nariz, pómulos

y mentón sin cirugía) y las

nuevas indicaciones de utilización

de la toxina botulínica,

que se aplica no sólo en la cara,

sino también en el cuello y

en el tórax, son buena muestra

de esta tendencia.

Estamos hablando nada

más y nada menos de lo que

se perfila como la medicina

del futuro. De hecho, las últimas

líneas y los tratamientos

que se aplicarán próximamente

están basados en las

primeras investigaciones con

células madre. En este sentido,

una anécdota para los

más curiosos: “ya es posible

guardar nuestro propio tejido

graso obtenido por liposucción

para que dentro de cierto

tiempo, cuando la tecnología

lo permita utilizar,

emplearlo para la obtención

de células madre, pues de

cada 100 gramos de tejido

graso se pueden conseguir

un millón de células madre.

Y de estas células madre obtener

tejidos para reemplazar

cualquier órgano de nuestro

organismo”, añade el doctor

Márquez-Serres.

Aumento de la

esperanza de vida

El futuro se vislumbra esperanzador.

Actualmente en España

la esperanza de vida ha alcanzado

los 80 años para los hombres

y los 85 años para las mujeres,

mientras los bebés tienen

ya posibilidad de llegar a ser

centenarios. El límite de los

120 años parece que se podrá

alargar en muy poco tiempo

en base a los nuevos avances

en tratamientos genéticos y la

introducción de investigaciones

con células madre. De hecho,

a tenor de declaraciones

del doctor Márquez-Serres, “en

20, 30 ó 40 años la gente

muy posiblemente puede llegar

a los 100 años con unas

facultades físicas y mentales

muy aceptables”.

Durante el Congreso citado

anteriormente se ha puesto

de manifiesto la importancia

de los avances en el

diagnóstico anti-aging (antiedad),

ya que a través de los

marcadores genéticos y de

nuevos aparatos que miden la

edad biológica, ya se puede

predecir el riesgo de padecer

algunos tipos de cánceres, como

el de colon, próstata y

mama, así como demencias

seniles, problemas neurológicos,

etc.

Apta para todos los

públicos

Si usted camina ya por el sendero

de los treinta, debe ir

pensando en mantenerse en

forma por dentro y por fuera.

Y es que la edad adecuada para

comenzar un tratamiento

antienvejecimiento son los 35

años. Incluso, cinco años antes,

el organismo disminuye

ya su ritmo de regeneración

celular, aumentando, de este

modo, el ritmo de envejecimiento.

El momento ideal para

el organismo, en el que disfruta

de su máxima capacidad

física, son los 20 años y, además,

es a partir de este momento

cuando éste empieza a

envejecer lentamente. Los niveles

hormonales de testosterona,

hormona del crecimiento

y muchas otras comienzan

a disminuir su producción a

partir de esta edad. De hecho,

a los 40 años estos niveles están

a la mitad que a los 20, a

los 60 se tienen menos de la

cuarta parte y a los 80 los niveles

son casi indetectables.

Lo primero que va a determinar

un especialista en Medicina

Antienvejecimiento es la

edad biológica, la que se tiene

en realidad, respecto a la edad

cronológica, que es la que

aparece en el carné de identidad.

Al servicio de esta tarea

cuenta con pruebas que valoran

el estado físico, la capacidad

pulmonar, auditiva, de visión,

de fuerza muscular, de

memoria, de elasticidad, etc.

Además, el médico valorará

también el estado psíquico y

neurológico y realizará completos

análisis bioquímicos con

los que estimará, entre otros,

el perfil cardiovascular y hepático

y, lo más importante, expondrá

una exhaustiva valoración

de niveles hormonales.

Tras estos resultados, el médico

podrá descubrir si una persona

con 40 años, que se toma

la vida con una actitud

positiva, no fuma ni bebe. presenta

una edad biológica de

30 años o, por lo contrario,

con 40 años, está obesa, fuma

mucho, no hace ejercicio,

tiene mucho estrés y puede

estar y sentirse como una persona

de 50 ó 55 años. A partir

de estos datos el especialista

establecerá el tratamiento

más adecuado.

Los beneficios no pasarán

de largo. Aunque los notará

todo el organismo, se notará

sobre todo porque mejorarán

aspectos como la memoria, la

actividad sexual y la calidad

de la piel. Gracias a la Medicina

Antienvejecimiento se normalizarán

los niveles de azúcar,

de colesterol” y mejorará

la tensión arterial. Además, de

alguna forma, se regularán los

niveles del organismo para

evitar que se produzca un envejecimiento

rápido del mismo.

“La Medicina Antienvejecimiento

no tiene ningún tipo

de contraindicación o riesgo,

todo lo contrario, pues se basa

en una medicina preventiva

que nos conducirá a una

mejor calidad de vida”, asegura

el doctor Márquez-Serres.

Un problema creciente:

la sexualidad

Los especialistas reunidos en

este Congreso destacaron la

creciente preocupación de los

pacientes por la sexualidad. El

interés es tal que el área sexual

capta el mayor número

de consultas, con peticiones

tanto de medicación como de

rejuvenecimiento de órganos.

La causa, una vez más, está

detrás del ritmo de vida actual.

“Vivimos en una sociedad

muy marcada por el estrés, y

los órganos que más sufren

toda esta presión son los sexuales”

“explica Márquez-Serres”.

De ahí que hayan crecido

las consultas para mejorar

la vida sexual y en otros países,

como Brasil, ya se aplican

intervenciones quirúrgicas y

tratamientos para rejuvenecer

los órganos sexuales. Tras el

congreso, estos tratamientos

también están disponibles en

distintos centros españoles”.

Más información:

www.semal.org