Uno de los principales trastornos asociados a la época navideña es la acidez estomacal. Comidas muy copiosas y demasiado condimentadas, polvorones, mazapanes, turrones, vino, cava, licores” y tabaco. Tantas proteínas, grasas y toxinas a la vez pasan factura con este trastorno, que es el más común tras un atracón.

No obstante, existen otros factores desencadenantes de la acidez estomacal, como son el estrés y la ansiedad, dos de las principales causas que contribuyen al desarrollo de la acidez entre la población española. La acidez estomacal hay que tomársela más en serio, ya que de acuerdo con el doctor Ángel Lanas, jefe de la sección de Gastroenterología del Hospital Clínico de Zaragoza, “actualmente la población retrasa su visita al especialista al considerar la acidez como un trastorno común asociado a ciertas comidas o hábitos alimenticios poco saludables, y sólo acuden al médico cuando los síntomas son muy persistentes o intensos, ya que mientras tanto combate las molestias con el consumo de antiácidos”.

Ardor

La acidez estomacal se manifiesta con una sensación de ardor que parte de la zona alta del abdomen, acompañada de sensación de regurgitación que deja un sabor agrio o amargo en la garganta y en la boca. Estos síntomas se hacen especialmente notorios al acostarse o agacharse. Otras veces se manifiesta empacho, sudores, sensación de frío, eructos, náuseas y vómitos.

En general no representa un problema serio de salud, pero constituye una fuente de malestar, insomnio incluido, que nos puede amargar la fiesta. Incluso si la acidez estomacal se prolonga demasiado tiempo, puede desembocar en esofagitis, es decir, inflamación del tejido del que está revestido el esófago. Si esto ocurre, el resultado puede ser sangrado o dificultad para tragar. La acidez estomacal puede ser también la señal de algún proceso ulceroso.

En circunstancias normales, el esófago se cierra nada más pasar la comida en dirección al estómago. Pero cuando éste se encuentra muy recargado por el exceso de comida y bebida que hemos ingerido, los fluidos gástricos, especialmente el ácido clorhídrico, fluyen hacia arriba, en dirección al esófago, que debido a tanta acidez no se encuentra convenientemente cerrado, y de ahí la sensación de ardor y los otros síntomas antes descritos.

Otros factores

Cómo apuntábamos antes, más allá de las comidas copiosas, el tabaco y el alcohol propios de la Navidad, vienen a sumarse otros factores desencadenantes de acidez estomacal, como son el estrés y la ansiedad. En este sentido, el 53% de los médicos españoles y el 76,2% de los farmacéuticos que participaron en una encuesta sobre “La incidencia de los problemas gastroesofágicos en España” realizada por Laboratorios Almirall, pusieron de relieve que la acidez es el principal síntoma gastroesofágico entre la población española.

Los datos recogidos en la encuesta revelan un aumento del consumo de antiácidos por parte de la población joven. Tanto médicos como farmacéuticos atribuyen este incremento a la adopción de hábitos de vida poco saludables como pueden ser la mala alimentación y el consumo de alcohol y de tabaco.

Antiácidos

Se habla de acidez cuando el pH del estómago es inferior a 3. A este respecto, para procurarse un alivio hay que recurrir a los antiácidos, que son medicamentos específicos para neutralizar la secreción ácida producida por el estómago. Ellos pueden ayudar a sobrellevar las comidas navideñas y a paliar las indigestiones, pero los expertos aseguran que en muchas ocasiones se toman de forma incorrecta, ante lo que recomiendan:

” Tomarlos media hora después de las comidas o cuando surjan las molestias.

” No se deben tomar conjuntamente con otros medicamentos, pues en muchos casos puede producirse una interacción entre ellos, disminuyendo su efecto terapéutico.

” No se aconseja el uso de antiácidos en pacientes con insuficiencia renal.

” Algunos especialistas señalan que no deben tomarlos los niños menores de seis años.

” No es prudente ni conveniente tomarlos antes de un “atracón” para “tener preparado el estómago” y comer más.

” El bicarbonato sódico está actualmente en desuso, pero en todo caso debe tomarse preferentemente entre una y tres horas después de las comidas y al acostarse. No es recomendable para hipertensos, embarazadas y madres lactantes.

Ante esta situación se puede recurrir a medicamentos sin receta. Pero, recuerde, siguen siendo medicamentos y es conveniente que consulte con su farmacéutico antes de tomarlos.

FUENTE: Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Academia Americana de Médicos de Familia. ANEFP.