Un estudio realizado en nuestro país en 1998 confirmó que la resaca reduce un 25% la productividad laboral, ya sea por el absentismo que ocasiona a la mañana siguiente de la excesiva ingesta de alcohol o por los errores que desencadena en el desempeño profesional.

La resaca es un trastorno considerado en principio “leve”, que va íntimamente ligado al consumo inmoderado de bebidas alcohólicas.

Los especialistas no se ponen de acuerdo en las causas concretas que provocan la resaca, si bien hay estudios que revelan que es debida a los procesos metabólicos del hígado, los efectos diuréticos del alcohol y la disminución del azúcar en sangre.

Tras la ingesta de alcohol, el organismo intenta protegerse de la intoxicación y para ello segrega unas enzimas que metabolizan y desechan las toxinas. Pero si el volumen de bebidas alcohólicas ingerido es excesivo, el organismo se ve incapacitado para metabolizar tal cantidad de toxinas y es entonces cuando aparecen los síntomas clásicos de la resaca: dolor de cabeza, náuseas, vómitos, sequedad de boca, sed intensa, irritabilidad, diarrea, visión borrosa, dolores musculares, acidez estomacal y malestar general.

Esta sintomatología se ve drásticamente acentuada si las bebidas alcohólicas ingeridas son de baja calidad, y aquí entra en escena el tristemente célebre “garrafón”, que tantos estragos provoca, sobre todo entre los jóvenes. Otro factor que favorece este malestar generalizado es mezclar diferentes tipos de bebidas alcohólicas. Además, todo ello suele ir acompañado en muchos casos de un alto consumo de cigarrillos, con lo cual la mucosa del estómago se ve doblemente agredida.

Por lo general, una resaca comienza transcurridas varias horas después de dejar de beber, a medida que disminuye la concentración de alcohol en el torrente sanguíneo. Dado que actúa como un diurético, el alcohol favorece la producción de orina y lleva a la deshidratación, además de que disminuye la vitamina B1 del organismo, lo que favorece la sensación de sed.

¿Cómo aliviar la resaca?

Se podría escribir una enciclopedia con todo lo que se dice de las resacas, ya sea para describirlas, como para sugerir “recetas” -algunas más que dudosas- que circulan como pretendido alivio o tratamiento para “el día después”.

Un estudio realizado por científicos de Facultad de Medicina de Plymouth (Reino Unido) y publicado en diciembre de 2005 en la revista British Medical Journal, afirma tajante: no existe ningún remedio eficaz contra la resaca, “ninguna prueba convincente” de que los tratamientos convencionales y populares para combatir los efectos de consumir alcohol en exceso sean efectivos. La conclusión de los citados científicos es la mar de simple: para combatir la resaca lo único que vale es la moderación o, aún mejor, la abstinencia.

Asimismo, los especialistas rechazan de plano la creencia popular de que beber alcohol en ayunas al día siguiente de una ingestión excesiva sea la solución a las molestias que ocasiona la resaca, o que tomarse un protector gástrico antes de beber o consumir café después de beber, la eviten.

Si la regla de moderación y abstinencia fracasa, los especialistas recomiendan tomar alimentos ligeros, yogures o un “corto” de café con leche o leche sola para no irritar más la mucosa gástrica tras la resaca. Con el fin de eliminar más rápido el alcohol del cuerpo, es aconsejable consumir alimentos y bebidas que contengan fructosa, como un zumo de frutas o miel, ya que existe alguna evidencia de que la fructosa ayuda al cuerpo a metabolizar el alcohol más rápidamente, es decir, a eliminarlo con mayor prontitud. Un consomé ayudará a reponer las sales y el potasio que han disminuido por el consumo de alcohol.