Si hay algo que está

dejando a un lado la

sociedad moderna y esta

forma de vida “ultrarrápida”

es, sin lugar a dudas,

la alimentación infantil.

Mes a mes aparecen nuevos

estudios con datos

con los que poder escribir

la crónica negra de lo

que ya es una “epidemia

anunciada”: la obesidad

infantil.

En esta ocasión, el

“Libro blanco sobre la

alimentación escolar”, escrito

por la doctora Esther

Tellería Ormaetxea a

partir de varias encuestas realizadas

en colegios del País

Vasco, ha demostrado que

siete de cada diez escolares

presenta un consumo excesivo

de embutidos, bollería industrial

y chocolate, mientras

que algo más de la mitad no

bebe tanta leche como fuera

deseable, y esto a pesar de

tratarse de un alimento fundamental

durante la edad escolar.

En este sentido, la doctora

Tellería ha alertado de la

existencia de una moda que

sustituye la leche por derivados

lácteos que contienen

más azúcar y que a la larga

favorecen la aparición de la

obesidad infantil. Los consejos

de los especialistas en este

campo son directos y concisos:

los niños han de consumir

siempre leche entera, salvo

que exista alguna enfermedad

que lo impida y en cantidades

que giren alrededor de los 500

mililitros al día, o de 350 mililitros

si se incorpora un yogur a

la dieta.

También se ha detectado

una excesiva ingesta de carne

mientras que para uno de cada

cinco escolares el pescado

no es un alimento habitual en

la mesa. Además, siete de cada

diez niños ingieren menos

pan del recomendado. Por

otro lado, no se puede pasar

por alto una realidad que, aunque

obvia, también es preocupante

y es que la mayoría

de los pequeños comen demasiadas

chucherías y beben refrescos

de forma excesiva.

Con la presentación de este

libro queda patente el gran

“desbarajuste” existente en la

dieta infantil. De hecho, según

los resultados que se

plasman en sus páginas sólo

el consumo de arroz, pasta y

legumbres se sitúa dentro

de la normalidad.

Dieta sana

y equilibrada

El secreto de una dieta sana

y equilibrada está en

sus ingredientes. Las frutas,

verduras y legumbres

son fundamentales al

igual que el pescado y los

huevos y, en menor medida,

la carne. Pero para

comer bien no basta con

elegir los alimentos más

adecuados. Aunque para

muchos carezca de importancia,

es fundamental

no saltarse ninguna comida. El

25% de las calorías diarias deben

ser aportadas por el desayuno

y, en menor medida, una

ingesta de alimentos más leve

a media mañana. mientras que

a la comida corresponde otro

30%. a la merienda un 15% y

a la cena otro 30%.

Para llevar a cabo una dieta

óptima también es importante

saber que, primero, es

conveniente comer pan y no

productos de bollería, ya que

estos últimos aportan calorías

y conducen al sobrepeso. Segundo,

en lo que se refiere a

la ingesta de carne, la doctora

Tellería considera suficiente el

consumo diario (tres o cuatro

veces a la semana) de diez

gramos de carne por año de

edad, de forma que “si un niño

tiene doce años, lo recomendable

serían 120 gramos

de carne al día” (un filete mediano).

Tercero, el pescado

también ha de ser uno de los

protagonistas de este menú.

dos o tres veces por semana y

los huevos otras dos o tres.

Buscando soluciones

Ante este panorama, la doctora

Tellería recomienda a los

centros escolares hacer encuestas

que les permitan conocer

los hábitos alimentarios

de sus alumnos. organizar

charlas sobre consejos alimenticios

para los padres y los

propios escolares. realizar valoraciones

nutricionales de los

menús del comedor. realizar

campañas de potenciación del

desayuno, para que se respete

esta comida. suprimir “todo tipo

de chucherías y bollería industrial”

de los refrigerios para

los alumnos e incluir la nutrición

“como una materia más

en el plan de estudios”.

Tellería lamenta que haya

niños obesos, ya que en la

edad adulta van a tener problemas

de salud por este motivo.

“Un niño obeso lo que ha

hecho es generar muchas células

adiposas, que en el adulto

son candidatas a llenarse de

grasa. Entonces, cuando un niño

es obeso, lo normal es que

sea obeso en la edad adulta, a

no ser que lleve unas pautas

de cuidado dietético”, explica.

Más información:

“Libro Blanco sobre la

alimentación escolar”.