Una investigación conjunta

llevada a cabo por científicos

de la Universidad de Murcia

y de la de San Pablo-CEU

de Madrid revela que en las

heces de las palomas de la ciudad

de Murcia se encuentra

un protozoo capaz de provocar

infecciones en las personas.

Según informa la citada

universidad murciana, se trata

de la primera vez que en palomas

urbanas se detecta este

parásito, cuyo nombre científico

es “Microsporidia”, aunque

los investigadores consideran

que es muy probable que los

resultados del estudio se puedan

extrapolar a las palomas

de otras ciudades españolas.

La infección por Microsporidia

es conocida en los animales

desde hace algún tiempo.

En las personas, generalmente,

provoca diarrea, aunque también

puede originar hepatitis,

encefalitis o sinusitis, entre

otras infecciones.

Para los investigadores, se

trata de infecciones oportunistas

que en personas con un

sistema inmune competente

no producen sintomatología

alguna, pero sí en aquéllas

con el sistema inmunológico

más debilitado, entre ellas, niños

y ancianos. Otros grupos

de riesgo que pueden verse

afectados son las personas con

sida o con otras enfermedades

asociadas a una depresión del

sistema inmunológico.

El parásito ha sido identificado

mediante análisis de

ADN en el 29% de las muestras

de heces procedentes de

124 palomas de siete parques

de la ciudad.

El profesor de la Universidad

de Murcia, Francisco Alonso

de Vega, uno de los autores

del estudio, ha indicado que

“las palomas se mueven en grupos,

y cuando se acercan a una

persona para picotear la comida

que se les ofrece agitan las

alas y dejan en suspensión numerosas

partículas, entre las

que puede haber diminutos

fragmentos de sus heces. De

este modo, las esporas de Microsporidia

pueden penetrar fácilmente

en el organismo a través

de la mucosa ocular, por inhalación

o por ingestión accidental

de los restos que pueden

quedar en las manos o en

los juguetes de un niño”.

Debido a la intensa y frecuente

interacción entre las

personas, especialmente ancianos

y niños, con las palomas,

los investigadores consideran

que los resultados de este estudio

son de gran importancia

ambiental y sanitaria.