El cambio climático va a empeorar notablemente la situación actual de cáncer de piel, ya que aumentarán los días de sol, la temperatura y el número de horas de exposición a la radiación, tal como ha recordado la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), durante la presentación de la campaña Euromelanoma 2008.

Según el presidente de la AEDV, Julián Sánchez Cornejo, cada persona tiene “de 20 a 40” lunares en su cuerpo, algunos ya presentes en el nacimiento y otros que se han desarrollado a lo largo de la vida, que dependen de factores hereditarios, de las exposiciones solares y de ciertos factores que los favorecen, como el embarazo.

Por ello, el especialista señaló que tanto el sol del invierno como el de verano “son igual de perjudiciales” y que las exposiciones solares son “buenas, nos dan vitaminas”, pero que también “nos matan”. Así, la población actual “cuenta con mayor número de lunares que hace 30 años”, porque recibe más exposiciones al sol sin la protección adecuada, de modo que uno de cada 50 futuros niños padecerá un melanoma a lo largo de su vida.

Epidemia

Como posibles causas del melanoma, el doctor Sánchez se refirió a las reacciones electromagnéticas que se producen en los electrodomésticos, los cambios cromosómicos por nuevos hábitos de vida o los factores hereditarios, entre otros.

Por otro lado, indicó que esta enfermedad está adquiriendo características de epidemia ya que, por ejemplo, en países como Australia una de cada 30 personas lo padecen y una de cada 40 en Estados Unidos.

Por su parte, el doctor Guillén Barona, coordinador nacional de la campaña Euromelanoma 2008, explicó que las personas “de riesgo”, o más susceptibles son aquéllas que tienen antecedentes familiares de melanoma, ya han padecido melanoma en el pasado, lunares que cambian de aspecto, gran número de ellos, piel clara y ojos claros, que se queman fácilmente al sol y que se broncean poco, así como aquellos trabajadores o personas que pasan mucho tiempo el aire libre.

Además, advirtió que los efectos del sol sobre la piel, “son acumulativos”, lo que significa que “son consecuencia de las excesivas radiaciones tomadas desde la infancia”. Asimismo, la radiación recibida antes de los 20 años se relaciona más con el melanoma maligno que la recibida a partir de los 30, de forma que “un exceso de exposición solar en la infancia conduce a cánceres de piel en la edad adulta”.