En números anteriores, “El Periódico de la Farmacia” ha abordado los distintos métodos anticonceptivos existentes. Como ya vimos, de acuerdo a su eficacia contraceptiva se los puede clasificar en ineficaces (lactancia prolongada, lavados vaginales, coitus interruptus), poco eficaces (métodos de Ogino, del moco cervical o Billings, la temperatura corporal y el uso exclusivo de espermicidas) y eficaces, que son los que vamos a tratar aquí y ahora.

Píldora

La evolución que ha experimentado la píldora la ha mejorado en primer lugar en la dosis de sus componentes, reduciendo el contenido de hormona a la mínima cantidad necesaria para garantizar su eficacia anticonceptiva. Esta reducción, característica de la píldora de baja dosis, permite que las mujeres más jóvenes o aquellas que en el pasado no podían acceder a la anticoncepción oral, hoy puedan tomar la píldora sin riesgo para su salud.

Además de bajar la dosis hormonal, se han desarrollado nuevos gestágenos que son responsables sin duda de la revolución de la píldora que estamos viviendo en nuestros días. Los beneficios que aportan estos nuevos componentes trascienden de la simple anticoncepción ya que han introducido beneficios sobre la estética, la esfera emocional, el bienestar y los hábitos de vida.

Anillo vaginal

Similar a un anillo o aro está hecho de material flexible parecido al plástico; tiene 5 centímetros de diámetro, 4 milímetros de grosor y contiene hormonas similares a las de la píldora anticonceptiva; está provisto de unos pequeños poros a través de los cuales se va vertiendo el medicamento -progestágeno y estrógeno- que es absorbido por la mucosa de la vagina. Se introduce en ésta, como un tampón, a los 5-7 días de empezar el ciclo, y se deja dentro durante 21 días; pasado este tiempo, se retira para dejar 7 días de descanso para tener el período y se inserta otro nuevo. Al igual que los demás métodos hormonales, su uso requiere prescripción médica. Los efectos secundarios y la eficacia son similares a los de la píldora.

Parche anticonceptivo

Es similar a una tirita de 4,5 centímetros y menos de 1 milímetro de grosor; se aplica directamente sobre la piel y se puede llevar de forma discreta bajo la ropa. El parche contiene las mismas hormonas que los otros métodos hormonales, que va liberando gradualmente para ser absorbidas a través de la piel; por eso, aunque la vía de administración es distinta, sus efectos secundarios y su eficacia son como los de los anticonceptivos orales (píldora).

Para cada ciclo menstrual se aplican tres parches consecutivos, cada uno con siete días de duración, seguidos de una semana de descanso, momento en el que aparecerá el sangrado menstrual regular. Además, posee un margen de seguridad de 48 horas en caso de olvido de retirada del parche. Debe colocarse en una zona del cuerpo libre de cremas para que no se despegue y nunca en los senos; los sitios más adecuados son las nalgas o el vientre.

Anticonceptivos hormonales inyectables

Se inyectan intramuscularmente. Tienen la ventaja de que no interfieren en las relaciones sexuales y regulan el ciclo menstrual. Existen dos presentaciones, una mensual y otra trimestral. El inyectable mensual es un anticonceptivo combinado, contiene dos hormonas (estrógeno y progesterona), por lo que actúa de forma similar a como lo hace la píldora. El inyectable trimestral, por su parte, contiene una única hormona (progesterona), por lo que funciona de forma similar a la “mini píldora”, un método de reciente comercialización en España pensado para mujeres que toleran mal los posibles efectos secundarios de los estrógenos o les han sido contraindicados. Su eficacia es algo menor que la combinada. Son métodos muy eficaces, pero sólo un médico puede valorar la conveniencia o no de su uso.

Implante subdérmico

Consiste en una o varias pequeñas varillas de unos 4 centímetros de longitud que albergan un gestágeno como única hormona, que se va liberando lentamente en dosis constantes. Se inserta debajo de la piel, en el antebrazo, mediante una mínima incisión con anestesia local. Su duración es de 3 ó 5 años y su eficacia es muy alta: del 99,8 por ciento, similar a los restantes anticonceptivos basados en gestágenos. Tiene la comodidad de su larga duración, pero el posible inconveniente de sangrados irregulares y/o ausencia de sangrados menstruales, si bien estas “pegas” no deben suponer preocupación alguna para la usuaria.

Dispositivo intrauterino (DIU)

Consiste en un pequeño dispositivo de plástico o cobre que se introduce en el útero para impedir la implantación del óvulo fecundado. Por su parte el DIU hormonal -que contiene progesterona- tiene una eficacia superior y además ejerce un efecto beneficioso sobre la capa interna del útero (endometrio) disminuyendo la cantidad de sangre menstrual, por lo que se recomienda en mujeres con sangrado menstrual abundante.

El DIU, de uno u otro tipo, debe ser prescrito y colocado por el ginecólogo. Su duración es de unos cinco años y se puede retirar en el momento que se desee. Su eficacia ronda el 98 por ciento. No es un método aconsejable para mujeres sin hijos, ni para quienes tienen más de una pareja, pues aumenta el riesgo de infección en las trompas. También requiere controles médicos periódicos.

Preservativo masculino

Es el método barrera por excelencia, también conocido como condón. Es una funda muy fina de látex que se coloca cubriendo el pene cuando está en erección, para impedir, durante el coito, el paso de los espermatozoides al interior del útero. Tiene una eficacia teórica entre el 86 y el 97 por ciento. Antes de ser abiertos deben conservarse en un medio seco y a temperaturas adecuadas.

Tiene la ventaja de que, junto al preservativo femenino, es el único método anticonceptivo eficaz para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, incluido el sida.

Preservativo femenino

Es una funda de goma sintética (poliuretano), muy flexible y resistente, lubricada con una sustancia de silicona y provista de dos anillos: uno interior que permite colocarlo en el fondo de la vagina, y otro exterior que cubre los labios vaginales durante el coito. Es de un solo uso y por tanto no debe ser reutilizado. Su eficacia oscila entre el 80 y el 95 por ciento. Previene las enfermedades de transmisión sexual. Tiene el inconveniente de su elevado precio y requiere un entrenamiento previo para colocarlo bien.

Esponja vaginal

Como indica su nombre, es una esponja, muy fina, impregnada de crema espermicida. Se coloca antes del coito en el fondo de la vagina tapando el cuello de útero, y se retira seis horas después. Tiene el inconveniente de que su extracción no siempre resulta fácil, aunque para ello venga provista de un cordón. Además, el espermicida que lleva incorporado puede resecar e irritar la vagina y tampoco protege frente a las enfermedades de transmisión sexual.

Diafragma

Es una especie de capuchón de látex muy flexible que, tras ser impregnado de pomada espermicida, se coloca en el fondo de la vagina hasta cubrir completamente el cuello del útero para impedir así el paso de los espermatozoides a su interior. Su eficacia está calculada entre un 82 y un 96 por ciento. Se coloca antes del coito y se ha retirar ocho horas después. Tiene la desventaja de que para algunas mujeres resulta difícil su colocación. Además, la pomada espermicida puede irritar la vagina o el pene. No protege frente a las enfermedades de transmisión sexual.

Ligadura de trompas y vasectomía

Estos son métodos de esterilización voluntaria. Cuando se aplica en la mujer se llama ligadura de trompas y en el hombre vasectomía. En el primer caso, mediante una operación quirúrgica se bloquean las trompas de Falopio para impedir el paso de los óvulos y de los espermatozoides hacia el útero y evitar así el embarazo. Su eficacia es muy alta, cercana al cien por cien, y tras la operación la mujer continúa con su ciclo hormonal, su menstruación y ovulación regulares, pero son métodos permanentes y prácticamente irreversibles.

Una novedad actual es el método llamado ESSURE, mediante el cual se introduce un dispositivo de titanio en el interior de las trompas por medio de una histeroscopia. En el plazo de dos o tres meses, este dispositivo allí alojado produce la obstrucción completa de las trompas. Para insertarlo no es necesario anestesia general ni hospitalización y por lo tanto los riesgos son menores.

En líneas generales, la ligadura de las trompas tiene el inconveniente de que obliga a las mujeres a estar muy seguras de no querer tener más hijos, de ahí la conveniencia de informarse muy bien antes de decidir someterse a una esterilización. Se le considera un método prácticamente irreversible porque, para restablecer la permeabilidad de las trompas, la cirugía requiere un procedimiento quirúrgico más sofisticado y complicado y los resultados no siempre son positivos; no obstante, en el 70 por ciento de los casos es posible recuperar la capacidad de concebir.

En cuanto a la vasectomía, consiste en una pequeña intervención quirúrgica, con anestesia local, en que se cortan los conductos deferentes con el fin de que los espermatozoides no sean expulsados al exterior durante la eyaculación. No precisa hospitalización ni anestesia general, por lo que los riesgos son pequeños. Además, no interfiere en la actividad ni en la capacidad sexual.

Métodos de emergencia

Popularmente conocido como la “píldora del día siguiente”, los especialistas recalcan que debe ser utilizado en casos excepcionales, en los que no se han utilizado anticonceptivos o se han utilizado mal, por ejemplo, ante una rotura del preservativo o una agresión sexual. Nunca se debe recurrir a él como un método anticonceptivo rutinario, ya que su mecanismo de actuación se basa en provocar la descamación del endometrio. Por otro lado, para que sea eficaz se han de seguir al pie de la letra las indicaciones y los plazos establecidos. No es segura al 100%, pero evita el 85% de los posibles embarazos. Debe tomarse lo antes posible después de la relación sexual no protegida y nunca después de las 72 horas.