El acné se produce por la inflamación de las glándulas pilosebáceas de la piel. los poros se obstruyen y aparecen las típicas lesiones que todos conocemos como granos o espinillas. Es muy frecuente en los adolescentes, comienza en la pubertad y suele mejorar entre los 20 y 25 años de edad, aunque en algunas personas permanece hasta alrededor de los 50. Aparece normalmente en la cara y los hombros, pero en casos extremos puede extenderse al tronco, brazos y piernas.

El acné se produce cuando las glándulas sebáceas, que producen grasa y desembocan en el mismo folículo del pelo, generan más secreción de la que la piel es capaz de eliminar por descamación, de tal forma que se producen tapones de grasa en los folículos (comedones). Al romperse el tapón pueden entrar células muertas de la piel que con la grasa acumulada y las bacterias de la zona forman nódulos infectados.

Sin duda, lo peor de este trastorno es que puede dejar su marca para toda la vida con cicatrices permanentes que aparecen cuando se trata de casos severos o cuando no se ha recibido el tratamiento adecuado.

Tres de cada cuatro adolescentes tienen acné de algún alcance, principalmente ocasionado por cambios hormonales que estimulan las glándulas sebáceas produciendo grasa. Otras alteraciones hormonales, como las que ocurren durante el período menstrual o el embarazo, y las producidas por el uso de píldoras anticonceptivas, además del estrés, también agravan el acné.

El papel de los padres

La pubertad es etapa de grandes cambios. De repente, lo más mínimo adquiere una trascendencia enorme para el adolescente y lo que para los demás puede ser trivial, para él puede hacer que su mundo se derrumbe bajo sus pies. En esta vorágine de sentimientos enfrentados y de nuevos descubrimientos, el acné puede ser un elemento que le haga sentirse acomplejado y no quiera relacionarse con los demás.

Corresponde a los padres encontrar la manera de hablar con su hijo sobre el tema, tranquilizarle en su preocupación y ponerle en manos de un dermatólogo para que le indique el tratamiento oportuno y cómo usarlo correctamente. Además, deberán vigilar que cumpla el tratamiento, actuando como antídoto contra la pereza, el olvido y la inconstancia propia, en algunas ocasiones, de los chicos de esta edad.

Cómo se trata el acné

El éxito de un tratamiento antiacné consiste en la perseverancia. Se trata, por norma general, de tratamientos que a menudo consiguen ser efectivos después de periodos prolongados y siempre y cuando se haya mantenido una constancia. Esto supone un verdadero reto para los afectados, sobre todo para los más jóvenes que se desilusionan al comprobar que no consiguen erradicar su problema como quisieran, de una forma rápida y completa.

Los productos utilizados en los tratamientos antiacné persiguen cuatro objetivos básicos: limpiar, descamar, regular el sebo y desinfectar.

Para limpiar la cara lo mejor es utilizar agua tibia y jabón neutro suave (preferiblemente “syndet” o pan dermatológico antiseborreico). También se pueden utilizar geles limpiadores especialmente indicados para este trastorno.

La función queratolítica o desescamante persigue la eliminación de células muertas evitando que se acumule la grasa. Los compuestos reguladores de la secreción sebácea reducen el exceso de formación de sebo característico de pieles juveniles acneicas y los desinfectantes ejercen una acción antimicrobiana evitando la infección de los folículos.

Los compuestos utilizados en el tratamiento pueden ejercer al tiempo todas estas funciones, como es el caso del peróxido de benzoilo o el ácido azelaico o bien acciones concretas exfoliantes (azufre, ácido salicílico, ácido glicólico), reguladoras (sulfato o acetato de zinc) o desinfectantes (triclosan, lactato de etilo).

Pero no todas las personas con acné responden por igual al tratamiento. Si el acné no cede con estos tratamientos o se intensifica es importante acudir al dermatólogo, que puede indicar tratamientos más agresivos con antiinflamatorios, antibióticos u hormonas.

Si eres joven y tienes la piel grasa, para evitar la aparición de acné:

” Limpia e hidrata el cutis mañana y noche con productos adecuados.

” Mantén una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras.

” Bebe alrededor de dos litros al día y protege la piel del sol.

” Y ante cualquier duda, consulta a tu farmacéutico.

FUENTES: Academia Española de Dermatología y Venereología, Academia Americana de Dermatología. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, Consejo General de Colegios de Farmacéuticos.