Un equipo de investigadores de la Universidad McMaster, en Canadá, que estudió a pacientes cardíacos ha descubierto que las rutinas de subir escaleras, ya sean vigorosas o moderadas, proporcionan importantes beneficios cardiovasculares y musculares.

Los resultados, publicados en estudios estrechamente relacionados en las revistas ‘Medicine & Science in Sports & Exercise’ y ‘Frontiers’, abordan los obstáculos más citados para hacer ejercicio: el tiempo, el equipamiento y el acceso a las instalaciones del gimnasio.

Rehabilitación cardíaca

“Hemos demostrado que subir escaleras es una opción segura, eficaz y factible para la rehabilitación cardíaca, lo cual es especialmente relevante durante la pandemia, cuando muchas personas no tienen la opción de hacer ejercicio en un gimnasio”, afirma.

Aunque se sabe que el ejercicio y los cambios en el estilo de vida reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares secundarias, las estadísticas sugieren que menos de una cuarta parte de los pacientes cardíacos se adhieren a los programas de fitness.

Los participantes con enfermedad arterial coronaria que habían sido sometidos a un procedimiento cardíaco fueron asignados al azar a un ejercicio tradicional de intensidad moderada o a un ejercicio vigoroso de subida de escaleras: tres rondas de seis tramos de 12 escaleras, separadas por periodos de recuperación caminando, con los participantes seleccionando su propio ritmo de paso.

Los investigadores compararon los resultados y descubrieron que tanto los individuos que habían hecho ejercicio tradicional como los que habían subido escaleras aumentaron su capacidad cardiorrespiratoria tras cuatro semanas de entrenamiento supervisado y mantuvieron esos niveles durante ocho semanas adicionales de entrenamiento no supervisado.

También informaron de una mejora muscular sustancial. “Estos pacientes que se habían sometido a un bypass coronario o a un procedimiento de colocación de un stent tenían el músculo comprometido, en comparación con los controles sanos de la misma edad”, explica Stuart Phillips, coautor de los estudios y profesor del Departamento de Kinesiología de McMaster que supervisó el análisis del tejido muscular tomado durante el estudio.

Hasta ahora se habían realizado muy pocos estudios sobre el impacto del ejercicio en el músculo de los pacientes cardíacos en concreto. Este análisis demuestra que los pacientes cardíacos pueden reparar y desarrollar el músculo perdido.

“Incluso en un período corto, ya sea de intensidad moderada, de entrenamiento continuo o de subida de escaleras de alta intensidad, hubo adaptaciones beneficiosas en los músculos después de un procedimiento cardíaco –señala Phillips–. Las mejoras fueron claras”.