Actualmente el cáncer de mama es un problema de salud pública de primer orden, no en vano se prevé que 2008 acabe con un saldo de 21.000 nuevos casos, una cifra que supera la de años anteriores debido al aumento de la población. Pero, por suerte, en lo que se refiere a tasas de curación sólo hay buenas noticias. Tal y como señala el doctor Ramón Colomer, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), “a día de hoy podemos afirmar que el 80 por ciento de los casos de cáncer de mama se cura y, si se diagnostican precozmente, el porcentaje sobrepasa el 90 por ciento”. Una tasa de curación que ha ido aumentando poco a poco con el paso del tiempo y que no dejará de hacerlo en el futuro inmediato. Además, en los últimos años se ha visto “una disminución de la mortalidad a un ritmo del 1,4 por ciento anual”, según asevera el doctor Máximo Izquierdo, de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria (SESPM). Y detrás de estos datos que permiten mirar el futuro de la enfermedad con mucho más optimismo se encuentran dos factores que han demostrado tener un peso importantísimo en el freno al desarrollo del cáncer de mama: el diagnóstico precoz y unos tratamientos médicos más eficaces.

Diagnóstico precoz

Sin lugar a dudas, el diagnóstico precoz es la mejor medida para luchar contra esta enfermedad y uno de los objetivos prioritarios de esta batalla es, precisamente, concienciar a la población de que esto es así. Es de suma importancia que las mujeres acudan a una revisión mamaria cada año y que cumplan con los programas de cribado de cáncer de mama desarrollados en todas las comunidades autónomas, pues a través de ellos se pueden diagnosticar los tumores en estadios iniciales en los que las posibilidades de curación son muy altas. Aunque la edad de inicio de estas revisiones depende de cada comunidad autónoma, generalmente se recomienda realizar mamografías periódicas a partir de los 45-50 años. En un 99,5 por ciento de estas pruebas no se detecta ni rastro de cáncer, pero cuando se vislumbra un tumor se puede instaurar un tratamiento de forma inmediata. Por otro lado, cada mujer puede reducir su riesgo de forma individual con pequeños cambios en su estilo de vida. Así, por ejemplo, en la menopausia, la prevención de la obesidad con una dieta adecuada y con ejercicio diario disminuye el riesgo de cáncer de mama. También es muy importante que la mujer autoexplore sus mamas de forma periódica por si notara alguna anomalía.

Mejores tratamientos

El segundo pilar en el que se sustenta la buena supervivencia de las pacientes con cáncer de mama son los tratamientos médicos disponibles en la actualidad. No sólo se trata de curar sino de hacerlo sin causar efectos indeseables y, menos aún, irreversibles. De ahí que a día de hoy se haya llegado a la conclusión de que la amputación de la mama o la limpieza de los ganglios axilares no son necesarias en la mayoría de los casos. En definitiva, cada vez habrá menos secuelas y “esto ha sido posible gracias a la demostración de que terapias menos agresivas, como hacer una tumorectomía simple, son igual de eficaces que las clásicas más agresivas y no producen consecuencias como el linfedema, la amputación de la mama, etc.”, señala el doctor Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación de Cáncer de Mama (GEICAM). Además ahora se piensa en lo que más le conviene a cada persona en concreto, según la condición clínica de cada cual. La personalización del tratamiento ya es una realidad.

LOS DATOS QUE DIBUJAN EL ESCENARIO ACTUAL DE ESTA ENFERMEDAD

1. En nuestro país se diagnostican cerca de 16.000 casos de cáncer de mama cada año, el tumor maligno más frecuente en el mundo después del cáncer de pulmón, si consideramos los dos sexos.

2. Representa la primera causa de cáncer en la mujer. Aproximadamente una de cada ocho mujeres presentará esta enfermedad a lo largo de su vida.

3. Supone la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres y la primera causa de fallecimiento entre mujeres de 35 a 45 años.

4. La mayoría de los casos se diagnostican en edades comprendidas entre los 45 y los 65 años.

5. La tasa de incidencia está aumentando lentamente en todo el mundo, probablemente debido al envejecimiento de la población y al diagnóstico cada vez más temprano.
6. La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años. Cada año disponemos de mayor información para prevenir y tratar el cáncer de mama, lo que ha permitido que la supervivencia a los cinco años desde el diagnóstico del cáncer sea del 80 por ciento en España, una cifra de supervivencia similar a la de los países en los que se registran los mejores resultados.

El cáncer de mama aparece cada vez a edades más tempranas

El Centro de Salud de la Mujer Dexeus, centro de referencia mundial en el tratamiento de patologías ginecológicas y mamarias ha dado la voz de alerta. Si antes el cáncer de mama afectaba más a mujeres mayores de 55 años, “hoy cada vez más acuden a la consulta pacientes más jóvenes”, explica el doctor Rafael Fábregas, consultor de Ginecología Oncológica y Mastología del centro. De tal manera que se puede decir que la edad media de aparición de la enfermedad se ha adelantado a los 45-55 años. En dicho centro, de 5.706 pacientes tratadas con cáncer de mama entre 1974 y 2000 un 4,1% eran menores de 35 años.

Cara y cruz

El lado negativo es que en estos casos el cáncer genético adquiere más protagonismo y el pronóstico es peor en general. Las buenas noticias son que en la actualidad más de la mitad de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama lo son cuando el tumor todavía no se ha extendido a la axila. Hay que tener en cuenta que el porcentaje de curación es superior al 80 por ciento de los casos. Además se ha logrado cronificar la enfermedad (persistencia del tumor pero sin crecimiento) en algunas pacientes con metástasis que antes eran considerados como casos fatales.

La predisposición genética se puede detectar

Una de las causas por las que una persona puede padecer cáncer de mama es la predisposición genética, que supone entre un 5 y un 10 por ciento de todos los cánceres de mama. En este sentido, la investigación genética ha hecho posible identificar a aquellas personas que portan genes que les otorgan un alto porcentaje de padecer la enfermedad. Por esta razón, “se están recomendando una serie de controles con expectativa de posibles tratamientos a pacientes portadores de mutación genética”, explica el doctor Carlos Vázquez Albaladejo, presidente de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria. A parte de los genes, hay otros factores que elevan el riesgo de padecer la enfermedad, como la edad o la obesidad. Las mujeres con mastopatía fibroquística (quistes en las mamas), las que no hayan tenido hijos o los hayan tenido tarde y las que hayan pasado por una menarquia precoz o por una menopausia tardía también se asocian a un riesgo mayor. No obstante muchas mujeres que han tenido un cáncer de mama no presentan ningún factor de riesgo conocido. En cualquier caso, ser diagnosticado como portador de estos genes no implica la certeza de que se vaya a padecer la enfermedad en algún momento de la vida, sólo indica cierta predisposición.

Más información: www.muchoxvivir.org

Esta página web es una herramienta clara y exhaustiva de apoyo a las mujeres afectadas y a sus familias. Sus contenidos son actualizados de forma periódica por los profesionales de la Asociación Española Contra el Cáncer con el objetivo de convertir este lugar en un referente de utilidad social que abarque los diferentes aspectos relacionados con el cáncer de mama: médicos, psicólogos, orientación social y laboral, consejos estéticos, actividades, talleres, programas de ayuda, etc. Desde que se puso en marcha en octubre de 2006, se ha consolidado como un importante cauce de participación y consulta sobre el cáncer de mama en la red, a través, entre otros apartados, de la sección “Testimonios” y del consultorio on-line.

Muñeca de trapo

“El cáncer de mama ocurre”. Eso es algo que la cantante Mona Garzón ha asumido desde que en 2006 le diagnosticaron la enfermedad. Con 34 años y una hija de 8, Mona sabía que tendría que superarlo y para ello se volcó de lleno en lo que le gusta: la música. El resultado de aquello es Muñeca de Trapo, una melodía que compuso mientras estaba recibiendo el tratamiento y en la que recoge las inquietudes y los miedos que experimentó en esos duros momentos. Con motivo de la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama, ha puesto a disposición del público su sentir ante una enfermedad que “no distingue de estamentos, clases sociales o actividad profesional. Simplemente ocurre”.

Como una muñeca de trapo, se olvidaron de ponerme los zapatos, y me han hecho un costurón muy feo en un “lao” Me llevan de un “lao”

para otro, hacen lo que quieren conmigo, a veces lloro y es que me han hecho un costurón muy feo en un “lao”

Me corre una sustancia por las venas que me cura pero quema,

por las noches cuando nadie se da cuenta me acurruco, siento pena

Luego, pueden más las ganas que las fuerzas, consigo estar contenta

Y si siento miedo, de no poder volver a ver lo que más quiero, tan sólo pido que este minuto sea eterno y que me lo lleve “pal” firmamento

Como una muñeca de trapo me cortaron las lanas me cubrieron con un paño: la cabeza, y esparadrapo, en el “costao”.

Me pintan muy bien las cejitas, pero ya nadie me puede hacer trencitas, qué le voy a hacer, qué le voy a hacer, si esto es lo que me ha “tocao”.