Un estudio llevado a cabo por investigadores del Geisinger Health System (Estados Unidos), y publicado en la revista ‘Therapeutic Advances in Neurological Disorders’, ha evidenciado que, pese a lo que hasta ahora se pensaba, las mujeres no tienen un mayor riesgo que los hombres de padecer un accidente cerebrovascular.

Varios estudios han sugerido que las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada por el accidente cerebrovascular y pueden tener peores resultados. Las mujeres tienen una esperanza de vida más larga que los hombres y, por lo tanto, es probable que tengan un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular durante su vida.

Además, tienden a ser mayores que los hombres en el momento de sufrir un accidente cerebrovascular, así como un mayor grado de discapacidad o dependencia en sus actividades diarias, lo que puede contribuir a peores resultados. Las poblaciones rurales también pueden tener un mayor riesgo de accidente cerebrovascular debido a una mayor incidencia de afecciones como la hipertensión y la diabetes mal controlada.

Ante este escenario, los investigadores analizaron los datos de los registros médicos electrónicos de 8.900 pacientes que tuvieron un accidente cerebrovascular isquémico entre los años 2004 y 2019. En general, las pacientes tenían una tasa más alta de mortalidad por todas las causas después de un accidente cerebrovascular.

Sin embargo, después de controlar las comorbilidades, como la fibrilación auricular, la diabetes, la insuficiencia cardiaca y las enfermedades pulmonares o renales crónicas, las tasas de supervivencia para hombres y mujeres fueron iguales.

“Los resultados de nuestro estudio indican que las mujeres pueden tener una mortalidad bruta más alta después de un accidente cerebrovascular, pero que el sexo no es un factor de riesgo“, han zanjado los investigadores.