La pandemia ha evidenciado la necesidad del uso de tecnologías digitales. En concreto, el uso de la telemedicina combinando visitas virtuales, herramientas remotas de monitorización y sistemas de salud móviles. De esta forma, si antes las tecnologías digitales se necesitaban para recoger los datos de los pacientes, ahora se requieren para ayudar a diagnosticar y tomar decisiones sobre los tratamientos. Así se ha puesto de manifiesto en el II Curso de Big Data e Inteligencia Artificial, organizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER), con la colaboración de Lilly.

En el mismo ha intervenido Isabel Fernández Peñuelas, directora de la escuela de Estudios de Futuros.  “El uso de la Inteligencia Artificial, en concreto mediante técnicas de aprendizaje automático en diagnóstico clínico para la detección temprana de tumores ya es una realidad”, ha afirmado la experta. También lo es “el análisis de factores de riesgo de algunas enfermedades, incluso en el riesgo de fallecimiento”.

Otras tecnologías digitales

Fernández Peñuelas ha destacado también el futuro prometedor en salud de otras tecnologías digitales. Estas son algunas como la impresión 3D en prótesis, implantes, modelos anatómicos preoperatorios, impresión de fármacos o de órganos. También la edición genética o CRISPR y su posible aplicación en moléculas de edición genética. “Estas tecnologías combinadas nos ofrecen lo que puede ser la gran tendencia del futuro, el salto a la medicina personalizada”, ha precisado.

Por su parte, Fernando Irurzun, del Departamento de Litigación, Arbitraje y Derecho Público de Clifford Chance, ha coincidido en resaltar retos como las cuestiones legales. En concreto en el caso del Big Data. “Falta un marco legal específico. No hay suficientes certezas a la luz de la legislación de protección de datos. Todo ello genera un riesgo de inseguridad jurídica que puede obstaculizar el desarrollo de iniciativas útiles para la sociedad”, ha asegurado.

Por último, los expertos han precisado que en un futuro próximo, la inteligencia artificial mejorará la precisión de múltiples tareas en la práctica médica. También permitirá una mayor autonomía para los pacientes y mejorará su calidad de vida.