Cuando el organismo se somete a una dieta hipercalórica, la respuesta fisiológica no es homogénea: algunos órganos o tejidos se muestran más sensibles a ese estrés metabólico. En esas condiciones, el tejido adiposo blanco de la cavidad visceral es el órgano más vulnerable ante los cambios metabólicos relacionados con la obesidad.

Esta vulnerabilidad se manifiesta en la magnitud de los cambios metabólicos en los animales obesos. También en la escasa respuesta del tejido citado cuando esos mismos animales pierden peso por cambios en el estilo de vida y vuelven a estar metabólicamente sanos.

Así se desprende de un nuevo estudio publicado en la revista Redox Biology. El mismo está dirigido por Pablo M. Garcia-Roves, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, el IDIBELL y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN).

El estudio está basado en un modelo de experimentación animal. De esta forma, permitió constatar que cuando el estrés fisiológico supera la capacidad de respuesta del tejido adiposo blanco, se llega a un punto de no retorno en el que pierde su plasticidad metabólica.

Funciones del tejido adiposo blanco

Una de las funciones principales del tejido adiposo es almacenar la grasa y regular el exceso calórico. Si esa grasa se almacenara en otros órganos, las consecuencias serían bastante más contraproducentes para la salud. Las células del tejido adiposo aumentan en tamaño, se multiplican y se comunican entre ellas para informar del estrés que tienen que afrontar. La hipoxia y la inflamación, por ejemplo, son señales indispensables para que sus células actúen de manera coordinada, almacenen el exceso de grasas e informen al cerebro de que las reservas energéticas están cubiertas.

Cuando esas señales no son efectivas y el exceso calórico se cronifica, pueden aparecer los problemas metabólicos. De esta forma, muchos componentes celulares dejan de funcionar correctamente. Las mitocondrias son los orgánulos celulares responsables de generar energía metabólica. Además, son un elemento clave para entender ese punto de no retorno fisiológico, según los autores.

Por último, el trabajo muestra algunos datos preliminares de una investigación realizada a partir de una cirugía bariátrica en dos fases. En concreto, con una pérdida de peso y una mejora metabólica significativa entre las dos intervenciones a las que se sometían los pacientes. La magnitud de los cambios en la expresión de genes después de estas mejoras podría indicar ciertas semejanzas con lo observado en este estudio preclínico. En todo caso, los investigadores recalcan que es imprescindible diseñar estudios robustos que puedan abordar esta cuestión de la manera más precisa posible.