El asma ha sido considerada uno de los posibles factores de riesgo para la COVID-19, aunque con una evidencia incierta, según algunas revisiones sistemáticas y metaanálisis. Recientes estudios han evidenciado que no hay mayor riesgo de infección por el virus SARS-CoV-2 en pacientes asmáticos ni de desarrollo de complicaciones posteriores, sobre todo, aquellos que tienen un buen control basal de su enfermedad. Así lo indica la doctora María Gutiérrez Carmona, facultativa del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid. “Por tanto, −añade− los pacientes con asma deben seguir las mismas recomendaciones que la población general para disminuir el riesgo de contagio”.

De la misma opinión se muestra la doctora María Gloria Sánchez Casado, del Centro de Salud Ibiza de Madrid, quien asegura que “aunque en los protocolos del Ministerio de Sanidad catalogan a estos pacientes como especialmente sensibles, no tienen mayor predisposición al contagio por COVID. Si bien la experiencia y los estudios nos dicen que hay que ser cautos con el asma grave y el mal controlado ya que potencialmente podría tener infecciones por coronavirus más severas y requerir hospitalización”.

Son algunas de las conclusiones de varios médicos especializados en el manejos del asma a los que se les ha preguntado por la posible relación entre esta enfermedad y la COVID-19.

De la misma opinión se muestra la doctora Teresa Lorca, del Hospital Universitario del Tajo, en Aranjuez, si bien subraya que “aunque no sean propensas al contagio, las infecciones respiratorias, como la causada por el coronavirus, pueden provocar un empeoramiento de los síntomas en casos de asma mal controlado o moderado/severo”.  Lo justifica señalando que la infección por COVID afecta a las vías respiratorias superiores e inferiores, lo que puede disparar algunos desencadenantes del asma y provocar enfermedades respiratorias agudas como la neumonía.

Diagnóstico diferencial

Ante la pregunta sobre la posibilidad de confundir asma con COVID, los especialistas consideran que una buena anamnesis y auscultación de las sibilancias pueden orientar el diagnóstico de forma clara, “por lo que son imprescindibles”, incide la doctora Lorca.

A su juicio, algunos especialistas sostienen que se puede encontrar un paralelismo (COVID-asma) entre anosmia-rinitis crónica y lesiones cutáneas-atopia cutánea, síntomas que dificultarían el diagnóstico sin una valoración especial y experimentada. De ahí la necesidad de saber identificar bien los síntomas que comparten ambas enfermedades: tos seca, dificultad respiratoria y dolor torácico “aunque no son iguales”, agrega la doctora Lorca.

En ese sentido, la doctora María Jesús Ruiz Ruipérez, médica de familia en el Centro de Salud Villaamil de Madrid, señala que es esencial tener claro que el asma es una enfermedad crónica y no contagiosa, y la COVID-19 es una enfermedad infecciosa y contagiosa, “por lo que es importante valorar distintas pruebas cómo pueden ser los rayos, la prueba del dímero D, y un análisis para valorar los eosinófilos”.

Corticoides inhalados o terapias biológicas

Otra duda recurrente en cuanto al manejo de la infección por coronavirus en pacientes con asma viene dada por el uso de corticoides inhalados a altas dosis o las terapias biológicas.

“Si nos ceñimos a lo que dice la guía GEMA, no existe evidencia que constate que los tratamientos crónicos usados como terapia de base del asma, incluidos corticoides inhalados, empeoren la evolución de la COVID-19, por lo que se recomienda su mantenimiento”, explica el doctor Juan Pedro Zabaleta, médico adjunto del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Getafe (Madrid). La doctora Gutiérrez añade que “interrumpirlos, seguramente, empeoraría el control del asma e incrementaría el riesgo de complicaciones por la infección”.

En el caso de pacientes contagiados de coronavirus y con exacerbación asmática simultánea, se deben administrar corticoides sistémicos a la mayor brevedad posible, “ya que el beneficio de su aplicación supera el daño potencial de la infección sin su administración”, añade.

En lo que se refiere a los tratamientos biológicos, dado que hasta el momento no hay estudios al respecto, la GEMA aconseja individualizar cada caso. Gutiérrez, señala que la administración de fármacos biológicos necesarios en el subgrupo especial de pacientes con asma grave no supone un riesgo mayor de adquirir el virus, mientras que podrían reducir el riesgo de crisis asmática si el paciente se infecta por COVID-19.

Acerca de la vacunación

En lo que se refiere a la vacunación de los pacientes con asma, los especialistas coinciden en afirmar que todos los pacientes vulnerables, como pueden ser los asmáticos, deben considerar las vacunas como una prioridad. De hecho, no existen recomendaciones de expertos, guías o autoridades que desaconsejen la vacunación frente al SARS-Cov-2 en los pacientes con asma. “Solo está contraindicada en casos de reacciones anafilácticas previas con la vacuna o en alergias a alguno de sus componente”, explica la doctora Sánchez.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores: Juan Pedro Zabaleta Camino, María Teresa Lorca Serralta, Gloria Sánchez Casado, Marco Antonio Castillo, Santiago Bermejo Lorero, María Gutiérrez Carmona, María Jesús Ruiz Ruipérez y Natalia Oviedo Arévalo.