La terapia inmunocelular CAR-T está transformando en la actualidad el abordaje de enfermedades onco-hematológicas graves como la leucemia linfoblástica aguda (LLA) o el linfoma difuso de células B grandes. Al tratarse de una terapia de administración única para cada paciente, implica un proceso de fabricación de alta complejidad y de elevado coste; sin embargo, está demostrando respuestas duraderas en pacientes con enfermedades que presentan tasas de mortalidad elevadas y necesitan nuevas opciones que aumenten la supervivencia. El análisis de todas estas cuestiones ha centrado el curso ‘Hacia un mayor conocimiento de las terapias génicas. El ABC de la terapia celular CAR-T”, organizado este lunes en Madrid por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y Novartis Oncology.

Las terapias CAR-T (terapias de células T con receptores de antígenos quiméricos) se elaboran específicamente para cada paciente, e implican un cambio de planteamiento a la hora de planificar todo el proceso, desde la fabricación hasta la administración y el seguimiento. Algo que representa importantes retos tanto a nivel médico como organizativo. Se trata de terapias innovadoras en las que confluyen en un mismo concepto terapia celular, inmunoterapia y terapia génica.

En el caso de pacientes pediátricos y adultos jóvenes con LLA muy avanzada, el tratamiento con CAR-T está resultando factible y eficaz, en opinión de Susana Rives, hematóloga pediátrica en el Servicio de Hematología y Oncología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, hospital de referencia internacional destacado por sus ensayos clínicos pediátricos y por innovaciones terapéuticas como los CAR-T. Y, aunque, según matiza la experta, la toxicidad es muy importante en la tercera parte de los pacientes, se puede manejar en la mayoría de los casos con formación al equipo multidisciplinar, pudiendo alcanzar una calidad de vida excelente al cabo de 1-3 meses postinfusión.

En Europa, la leucemia linfoblástica aguda (LLA) supone aproximadamente un 80% de los casos de leucemia en niños. Para los pacientes que recaen con los tratamientos habituales, las perspectivas son limitadas, y tras el tratamiento, entre el 15-20% de los niños presenta LLA en recaída. Aunque la enfermedad es un ejemplo de éxito de curación con quimioterapia y trasplante, un 10% no sobrevive, siendo una de las principales causas de muerte en edad pediátrica. Sin embargo, un ensayo clínico experimental en el que su centro ha participado, el ensayo ELIANA, en el que se incluyeron pacientes pediátricos resistentes a la quimioterapia y sin posibilidad alguna de curación, ha demostrado que, mediante terapia CAR-T, es posible la remisión total de la enfermedad. Uno de estos pacientes fue un niño de siete años, que había sufrido tres recaídas tras dos trasplantes de médula, y sin ninguna otra opción más que el tratamiento paliativo. A las pocas semanas de su inclusión en el estudio, la enfermedad remitió, y dos años después continúa en remisión completa, haciendo una vida normal salvo que una vez al mes es sometido a tratamiento con anticuerpos. La terapia CAR-T ha demostrado una total eficacia en pacientes pediátricos sin ninguna otra posibilidad más que el tratamiento paliativo.

En el caso del linfoma difuso de células B grandes, Joaquín Martínez, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, considera que la terapia CAR-T va a cambiar el paradigma de tratamiento. “Lo necesitamos en nuestros hospitales lo más rápido posible, pero es todo un reto”, señala. Esta patología es la forma más común de linfoma no Hodgkin, que representa hasta un 40% del total de casos a nivel mundial. Un tercio de estos pacientes recaen después de recibir tratamiento de primera línea. De los pacientes diagnosticados, entre el 60-70% tienen enfermedad refractaria y entre el 60-70%  de los pacientes con recaídas o refractarios no son candidatos a trasplante de progenitores hematopoyéticos, siendo pocas las opciones de tratamiento y bajas las tasas de supervivencia. Sin embargo, investigaciones recientes apuntan a unos resultados mediante CAR-T de un 82% de respuesta objetiva, 54 de respuestas completas, y una supervivencia global del 50% a los 18 meses.

Dos son los CAR-T CD19 aprobados recientemente por la Agencia Europea de Medicamentos: Kymriah, en LLA pediátrica y del adulto joven y también del linfoma B difuso de células grandes en recaída o refractario, y Yescarta, que tiene la indicación para linfoma B difuso de células grandes refractario o en recaída y linfoma B primario mediastínico.

Sin embargo, en España, tal y como apunta Marta Moreno, directora de Relaciones Institucionales de Novartis Oncología, “estamos aún a la espera de que las autoridades nos indiquen los centros de referencia para tratar este tipo de terapias”. Esta compañía ocupa un lugar destacado en la nueva era de la Medicina de Precisión y un firme compromiso con la investigación y la sostenibilidad del sistema.

La terapia CAR-T supone “un antes y un después desde el punto de vista terapéutico de resultados, pero también desde el punto de vista económico”, sostiene Manel del Castillo, director gerente del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. El coste de la nueva terapia podría superar los 200.000 € por paciente en Europa, pero, aunque elevado, subraya Moreno, “hay que tener en cuenta que se trata de un único pago, y estamos hablando de potencial curación”. “Conscientes de ello -añade-, estamos trabajando en modelos innovadores de precios o modelos de pagos con resultados en salud que ayuden a la Administración a que esta terapia pueda llegar a todos los pacientes que lo necesiten”.

Futuro

En relación con estas nuevas terapias avanzadas, Jorge Sierra, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) señala como temas pendientes para un futuro próximo lograr la persistencia del CAR-T, la efectividad en recaídas CD19 negativos, extender esta terapia a los tumores sólidos, también en fase temprana de la enfermedad, y la coexistencia de CAR-T académicos y de la industria.

En Oncología, Novartis es la compañía que más ensayos clínicos promueve en España. Actualmente trabajan en unas 50 moléculas de diferentes indicaciones: las dirigidas a estimular el sistema inmune, tratamientos dirigidos y CART. En relación con esta última, señala Eva López, directora médica de Novartis Oncology, “somos la única compañía a día de hoy que tiene dos indicaciones, pediátrica y en adultos, y queremos avanzar, comprobar el funcionamiento de los CAR-T en estadios más precoces, en combinación con otras patologías hematológicas y en patologías oncológicas”.

El cáncer hematológico supone entre el 8-10% de todos los tumores, con unas 188.000 personas diagnosticadas cada año en Europa y una mortalidad en torno a 100.000 personas.

Información rigurosa

Ante este nuevo panorama en el ámbito de la investigación biomédica, la rigurosidad en la divulgación de los avances científicos es determinante para su correcta implantación en la sociedad. Y los expertos así lo demandan. Para analizar estas cuestiones, el curso ha contado con la participación de dos profesionales de la comunicación sanitaria, Leonor Rodríguez, directora de El Médico Interactivo, y Javier Tovar, redactor jefe de EFE Salud. Ambos han destacado a los medios de comunicación como herramientas esenciales para la transferencia del conocimiento científico tanto al público en general como a los profesionales sanitarios; así como la importancia de la colaboración entre la comunidad científica y los periodistas para que esta sea clara y elaborada con rigor. Solo así es posible garantizar y favorecer la correcta implantación en la sociedad de cuestiones científicas o de salud, cada vez más demandadas en nuestros días. Sobre la mesa se han puesto los retos y las dificultades para informadores e investigadores a la hora de comunicar temáticas complejas.