Redacción, Madrid.- En la actualidad, alrededor del 5 por ciento de la población mayor de 65 años padece la enfermedad de Alzheimer, cuya prevalencia aumenta de forma proporcional con la edad, de tal forma que se estima que el 45 por ciento de la población con una edad comprendida entre los 90 y los 95 años sufre esta patología. En este sentido, expertos participantes en un curso organizado por la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), destacaron que en los próximos años se espera un incremento de esta patología asociado al envejecimiento progresivo de la población.

En el Curso "Deterioro cognitivo y demencia" de la SEMEG se debatió entre otros aspectos sobre el diagnóstico de esta patología. Según el Doctor López Arrieta, del Servicio de Geriatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y coordinador del curso, "un tercio de la población con Alzheimer no acude nunca al médico, ya que identifican los síntomas como propios de envejecimiento y del grupo de pacientes diagnosticados, solo un tercio concluye con alguna intervención terapéutica a pesar de la existencia de tratamientos. Esta falta de diagnóstico precoz y terapia explica en cierta medida el bajo control de esta patología".

En cuanto a los factores de riesgo, pese a que los asistentes a esta actividad formativa coincidieron en señalar como uno de los principales, la edad, no obstante, en los últimos años se han perfilado otros que influyen en la presencia de la misma. "Existen ciertos factores genéticos "tal como apuntó el doctor Francisco José García García, del Servicio de Geriatría del Hospital Virgen del Valle de Toledo y otro de los coordinadores del curso de la SEMEG- que determinan que personas con antecedentes de enfermedad de Alzheimer (familiares de primer grado) tengan una mayor posibilidad de sufrir esta enfermedad. Asimismo, se está demostrando que los factores de riesgo cardiovascular como la diabetes o la hipertensión arterial incrementan el riesgo de padecer Alzheimer. Además, en los últimos años se está debatiendo sobre el papel que puede desempeñar la educación en la aparición de esta patología. No está todavía definido, pero parece que un mayor nivel educativo se asocia con un retraso en la aparición de esta enfermedad".

En opinión del doctor Jesús María López Arrieta, las medidas de prevención de esta patología se deberían orientar en varias direcciones. "Por un lado, evitar los factores de riesgo cardiovascular, en especial el tabaco, la obesidad y el consumo de ácidos grasos que se ha comprobado que puede favorecer la aparición del Alzheimer. Por otro lado, promover una dieta sana que incluya alimentos con antioxidantes y, finalmente estimular la educación".

Por último, como medida fundamental para mejorar el manejo de esta enfermedad

"puntualizó el doctor José García- se debería concienciar a la población de que acuda al médico ante la aparición del primer síntoma de esta enfermedad: la pérdida de memoria". "En un primer momento, -explicó este geriatra- estos trastornos son leves y pasan desapercibidos, pero en un período entre seis y doce meses se hacen más frecuentes y, además, se van alterando otras capacidades cognitivas y funcionales como el lenguaje, o la posibilidad de desarrollar actividades diarias. Una parte importante de los pacientes acude a la consulta cuando ya se han perdido muchas capacidades con un desarrollo de la enfermedad de dos o tres años, por lo que nuestras posibilidades de actuación son limitadas".