“Por primera vez se obtiene una reducción del evento más importante, que es la mortalidad”, esta es la apreciación que Carlos Macaya, jefe del Servicio de Cardiología del hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, realizaba en la presentación de Brilique,  del nuevo fármaco de AstraZeneca, dirigido al tratamiento del Síndrome Coronario Agudo ( SCA), el motivo más frecuente de hospitalización cardiaca en el mundo. Se trata de ticagrelor, un antiagregante plaquetario, que no pertenece a la familia de  las tienopiridinas, y que ha demostrado mejorar el tratamiento con clopidogrel.

Exactamente la diferencia está en que “la acción es muy potente, alcanza el 90 por ciento de antiagregación plaquetaria”, según Macaya. Igualmente, el comienzo de la acción es muy rápido, puesto que hace efecto a los 30-60 minutos, factor importante en el tratamiento de Síndromes Conorarios Agudos que presenten una elevación del segmento ST, dónde los primeros instantes son fundamentales para salvar la vida del paciente. Igualmente, el otro punto a favor es que los efectos de este fármaco son reversibles, es decir, que si con el clopidogrel el efecto antiagregante duraba durante toda la vida plaquetaria ( de 5 a 7 días), con el ticagrelor, el efecto del fármaco comienza a desaparecer transcurridas las primeras doce horas, y se elimina del cuerpo totalmente al segundo día. Esta ventaja supone que en el caso de que el paciente deba pasar por una intervención quirúrgica, no se ha de atrasar hasta una semana el momento de la operación.

Para analizar más concretamente los efectos de Brilique, se realizaba el estudio PLATO.  Inés Margalet, directora médica de AstraZeneca, explicaba que era el más importante dentro de los estudios del SCA, ya que ha analizado una muestra de 18.000 pacientes, de los cuales el 38 por ciento tenía un síndrome coronario agudo con elevación del ST, lo que supone una muestra bastante representativa de la realidad.  La edad media de la población de este estudio era de 62 años, un 15 por ciento era mayor de 75 años, y había un importante número de pacientes polimedicados. Este estudio desvelaba que el ticagrelor es el primer antiagregante plaquetario que ha demostrado una reducción de la muerte cardiovascular frente a clopidogrel en pacientes con SCA durante el transcurso de un año de tratamiento.

Los problemas de esta nueva medicación

Los análisis de PLATO han demostrado que este nuevo fármaco es tolerado en el 85-90 por ciento de los casos, por lo que existe un porcentaje que no lo tolera.  Igualmente, está destinado a todos los pacientes, pero especialmente a aquellos con alto riesgo, pero no es del todo recomendable a pacientes con antecedentes de hemorragias cerebrovasculares, o con tendencia en sí a la hemorragia. En cuanto a los problemas que plantea el tratamiento con ticagrelor, Carlos Macaya valoraba que si bien el hecho de tener un efecto reversible resulta positivo, también puede verse como una desventaja si no se hace un buen mantenimiento, por lo que “el grado de cumplimiento tiene que ser muy estricto”. Igualmente, al ser muy potente, existe mayor riesgo hemorrágico. En cuanto a otros efectos adversos, la disnea aparecía en mayor porcentaje que con otros fármacos. De todas formas Macaya recordaba que “no es un tratamiento de por vida, sino que se administra durante un tiempo, cuando el paciente es más vulnerable, que es durante los primeros meses”.