Entre los distintos tipos de insulinas disponibles están las de acción rápida y las de acción ultrarrápida, que son insulinas puras, sin ningún tipo de aditivo. Las de acción intermedia tienen añadidos como la protamina (proteína del salmón) o zinc para enlentecer su acción. Las insulinas de acción prolongada son soluciones y tienen un efecto más prolongado, actúan por precipitación tras la inyección (glargina) o uniéndose a proteínas como la albúmina de la sangre (detemir). Consiguen el efecto de secreción basal pancreático.

Las insulinas de acción rápida son transparentes, su acción comienza a los 30 minutos y su efecto máximo entre 1-3 horas. La insulina de acción ultrarrápida es transparente al no tener ningún tipo de aditivo o retardante. Su acción comienza a los 10-20 minutos y el máximo efecto se  produce en 1 o 2 horas. Su efecto finaliza entre las 3-5 horas. Se recomienda inyectar 10 minutos antes de comidas.

Las insulinas de acción intermedia son opacas, por lo que hay que invertirla o rodarla entre las manos antes de ponerla. Su acción comienza a 1-2 horas y el máximo efecto se obtiene en las 4-6 horas. Su efecto dura entre 10-12 horas. Para ello, utilizan protamina como retardante. Se inyecta unos 30 minutos antes de las comidas y se utiliza como insulina basal cuando se utiliza dos veces al día o en una sola dosis antes de acostarse en un régimen de múltiples dosis.

Los análogos de insulina de acción prolongada son transparentes. Su acción comienza entre 60-90 minutos. No tiene pico de acción, aunque sí que se puede observar máximo efecto alrededor de las 12 horas tras su administración, en la insulina glargina.

Duración

Si se tiene en cuenta la duración, las insulinas de acción rápida Humalog, Novorapid o Apidra son análogos de insulina de acción rápida. Su pico de actividad es a los 30-90 minutos y duran entre 3 y 4 horas. Su perfil de acción para cubrir las comidas es el más parecido a la insulina liberada por el páncreas de una persona sin diabetes

Las insulinas regular, también llamadas insulinas solubles o cristalinas, son la Humulina Regular y la Actrapid. Su pico de actividad es a las 2-3 horas y su duración es de 5-7 horas. Se utiliza para cubrir las comidas, aunque su perfil de acción no se ajusta demasiado a la forma de actuar de la insulina liberada por el del páncreas de una persona sin diabetes y su utilización está en desuso tras la aparición de los análogos de acción rápida.

La insulina de acción intermedia se emplea como insulina basal. Se denomina Insulina NPH (Neutral Protamine Hagedorn). Tiene un pico de acción entre 4 y 7 horas después de haberse pinchado y comienza a ser activa a la 1-2 horas. La insulina NPH es muy variable en su actividad de un día a otro, de ahí que sea muy importante moverla durante unos minutos antes de inyectarse, Para utilizarla como insulina basal hay que administrar, en general, tres dosis al día. Insulinas de acción lenta o prolongada.

Niños mayores de 2 años

Por su parte, la insulina Levemir es un análogo de insulina de acción prolongada aprobada para su utilización en niños mayores de 2 años. Es menos variable en su actividad que la insulina NPH y que la Lantus, y no tiene un pico de actividad marcado. Su duración es de hasta 24 horas.

El análogo de insulina retardado Lantus también tiene la aprobación para niños mayores de 2 años. Se trata de un análogo de insulina que dura 24 horas que no tiene un pico de actividad muy acusado. Esto le hace ser un candidato ideal como insulina basal. Su comienzo de actividad es a una o dos horas. Tiene más variabilidad en su absorción que la insulina Levemir y menos que la NPH.

Concentración

La glargina biosimilar es un medicamento semejante al fármaco biológico de referencia (insulina glargina U-100), que tiene una calidad comparable, un perfil de acción similar y una eficacia equivalente. Las fichas técnicas de glargina U-100 y glargina biosimilar U-100 son casi superponibles. La insulina glargina U-300 es una formulación de glargina con una concentración de 300 U/ml. Esto supone una reducción del volumen de inyección a 1/3, con una superficie de precipitado más pequeña que da lugar a una liberación de glargina más sostenida y un perfil farmacodinámico y farmacocinético más plano y prolongado.

Por el contrario, en caso de cambiar de glargina U-300 a glargina U-100 u otras insulinas basales, se debería reducir la dosis en un 20%.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores  Castro Fernández Cuadrillero, Elena Gutiérrez Marín, Pedro Luis Antona del Val, M. Inmaculada Vizcaino López, de Valladolid; los especialistas en Medicina Familiar Carla Olmo Azuaga, del Centro de Salud Zona Centro, y Jose Krivocheya Montero, del Centro de Salud Cabrerizas, y el endocrinólogo Rida Nagyb, todos de Melilla; Luis Otegui Llarduya, Rafael Catalán Felez y Francisco Javier Acha Pérez, del Hospital Miguel Servet, de Zaragoza, y Alfredo Céspedes Valcarce, Soraya Sotto Rodríguez, Javier Lorenzo Toledo e Ismael Martín Socas.