En una granja de cerdos con cerdos con ‘Staphylococcus aureus resistente a la meticilina’ (SARM), los niveles de SARM entre el 95 por ciento de los visitantes se volvieron prácticamente indetectables sólo dos horas después de la exposición. El SARM en los conductos nasales se asocia con la exposición a SARM en el aire y no directamente al contacto físico con los animales, como revela una investigación que se publica este viernes en ‘Applied and Environmental Microbiology’, una revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

El estudio fue diseñado para medir la cantidad de personas voluntarias con SARM después de pasar un tiempo en contacto con cerdos con SARM en una granja. “La mayoría de las granjas porcinas danesas son ahora positivas en SARM y miles de trabajadores agrícolas están expuestos al SARM diariamente”, explica el autor de esta investigación, Ystein Angen, del ‘Statens Serum Institut’, en Dinamarca, para describir las razones del estudio.

En cada uno de los cuatro ensayos, los voluntarios –la mayoría de ellos estudiantes de medicina veterinaria o de ganadería– pasaron una hora en una granja de cerdos con resultados positivos para SARM. Cada voluntario pasó dos ensayos como un participante “activo”, atrapando y reduciendo a los cerdos, y tomando muestras de ellos. En los otros dos ensayos, como participantes “pasivos”, los voluntarios simplemente permanecían en la misma habitación que los cerdos.

“Los voluntarios del grupo activo tuvieron un aumento significativo de la exposición en el aire y el nivel de transporte nasal de SARM en comparación con los voluntarios pasivos”, según el informe. Curiosamente, “la transferencia física directa entre las manos y la cara no podría explicar el mayor nivel de transporte nasal en el grupo activo”, puntualizan los investigadores en el documento.

“La transmisión del SARM asociada con el ganado a los seres humanos es motivo de gran preocupación en Europa, debido a las implicaciones para la salud humana y el sistema sanitario”, subraya Angen, quien apunta que se necesita entender las vías de transmisión para diseñar intervenciones racionales con el fin de proteger a los trabajadores agrícolas y visitantes, y reducir el riesgo de transmisión a la sociedad.

Sin embargo, los autores concluyeron que el riesgo de que los visitantes de la granja puedan transmitir SARM a otros fuera de la finca “es muy probable que sea insignificante debido a la disminución observada a niveles no cuantificables en el 95 por ciento de las muestras nasales” dos horas después de la exposición.

Varias investigaciones habían tratado previamente de mapear la dinámica de transmisión. Estos habían utilizado medidas indirectas para el contacto físico, incluyendo el tiempo dedicado a trabajar, y el lugar de trabajo, pero no habían presentado pruebas concluyentes de las rutas de transmisión.

Se describió SARM por primera vez en los seres humanos en 1961, pero no se descubrió en los cerdos hasta 2005. Pero desde entonces, ha habido un fuerte aumento de SARM asociado al ganado en personas en Dinamarca. Desde 2012, se analiza a los pacientes con contacto regular con el ganado que ingresan en el hospital por cualquier razón para detectar si tienen SARM y si dan positivo, se les aísla hasta que dan negativo; pero un tercio de los casos humanos de SARM asociado al ganado en Dinamarca no está vinculado con el contacto con el ganado.