La Medicina sigue investigando para conseguir el objetivo de cronificar el cáncer, según las palabras de Mario Vallejo, director del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (IIB-CSIC-UAM), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid. Este doctor en Medicina y Cirugía y en Biología Aplicada ha comentado que se puede «mejorar la detección, el control, el tratamiento del cáncer, pero va a ser muy difícil eliminarlo del todo».

«El cáncer es una consecuencia de nuestra propia biología y siempre va a estar ahí», ha comentado Mario Vallejo en una entrevista con el CSIC. Por ello, el objetivo es conseguir que el cáncer se convierta en una enfermedad crónica. «En cierto modo, sí, creo que eso es lo que va a pasar. Siempre tenemos que adaptarnos a las células que consiguen ser resistentes a las maniobras que diseñamos. Por tanto, no solo no va a desaparecer el cáncer, sino que va a ser una enfermedad crónica. Tendremos que adaptarnos a los trucos que diseña para escabullirse de nuestras maniobras para erradicarlo», ha comentado.

Cronificar el cáncer

El experto resalta que la inmunoterapia «es la aproximación más reciente y quizá la más prometedora». «Por una parte, nos permite atacar inmunológicamente al tumor sin dañar otros órganos, ya que el propio sistema inmune del organismo se pone en marcha cuando aparece el tumor, pero este consigue escabullirse. La inmunoterapia nos permite extraer los linfocitos del propio paciente para que reconozcan directamente el tumor y volverlos a inyectar en el propio paciente», ha indicado.

Toxicidad de la inmunoterapia

Pese a reconocer que resulta «una vía prometedora», Vallejo advierte de que «tiene problemas, incluso de toxicidad». «Se están estudiando alternativas y se está viendo que no hace falta volver a inyectar los linfocitos, sino que simplemente coger los exosomas que liberan los propios linfocitos en cultivo y reinyectarlos al paciente puede ser suficiente”.

Estos exosomas, según Mario Vallejo, consiguen entrar en el tumor y actuar de manera similar a como lo harían los linfocitos de los que provienen. Otra actuación es inhibir los mecanismos que pone en marcha el tumor para defenderse y evitar la propia respuesta inmune.

La posibilidad “más prometedora”, según Vallejo, podría ser la utilización de anticuerpos como vehículos para transportar directamente al tumor sustancias que puedan ser citotóxicas. “Se utilizan anticuerpos monoclonales capaces de identificar proteínas que se expresan en el tumor y no en otro sitio. Por ello, se concentra toda la actividad citotóxica localmente», ha explicado.