Un reciente estudio refuerza la asociación de la COVID-19 con la enfermedad cardiovascular. No obstante, uno de cada 16 pacientes sufrió algún evento cardiovascular mayor (MACE) en el primer año tras la hospitalización por COVID-19. Un tercio de estos, durante los primeros 30 días.

En concreto, según este estudio, tras la hospitalización por COVID-19 el evento más frecuente fue el ingreso por insuficiencia cardiaca. Mientras, la enfermedad tromboembólica venosa fue el más precoz, especialmente en forma de tromboembolia pulmonar. En concreto, el 75 por ciento de los casos de ETEV se produjeron en los primeros 30 días. El 62,5 por ciento fueron tromboembolias pulmonares, todas ellas precozmente tras la hospitalización.

El trabajo está disponible en la Revista Española de Cardiología (REC). Se trata de un análisis retrospectivo de todos los pacientes con alta de hospitalización por COVID-19 en un centro de referencia entre el 10 de marzo y el 4 de mayo de 2020. Asimismo, se realizó un seguimiento hasta el 18 de abril de 2021. En total, se incluyó en el análisis a un total de 673 pacientes con una elevada prevalencia de factores de riesgo cardiovascular: De los mismos, el 30,3 por ciento eran diabéticos; el 20,8 por ciento, obesos; y el 17,9 por ciento, fumadores.

Datos tras la hospitalización por COVID-19

Respecto a los eventos cardiovasculares mayores (MACE) tras la hospitalización por COVID estos abordan: el síndrome coronario agudo, el accidente cerebrovascular, la enfermedad tromboembólica venosa (ETEV), la hospitalización por insuficiencia cardiaca o la mortalidad por causa cardiovascular.

Estos datos contribuyen a enfatizar la asociación de la COVID-19 con la enfermedad cardiovascular. Asimismo, otorgan plausibilidad a la hipótesis de que el SARS-CoV-2 actúe como un factor modificador de la enfermedad cardiovascular, de forma análoga a como interactúan otros agentes más estudiados como el virus Influenza.