Uno de los principales factores asociados a la Enfermedad Pulmonar Obstructiva (EPOC) es la presencia de comorbilidades que pueden ser causales (como el tabaquismo), otras complicaciones (como la insuficiencia cardíaca o la hipertensión pulmonar), coincidentes (patologías propias de la edad) o intercurrentes (procesos agudos), tal como resume el doctor Manuel Armando López Ortiz, médico de familia del CAP Terrassa Nord, en Terrassa (Barcelona). “Entre las más frecuentes están la hipertensión arterial, la diabetes, la enfermedad arterial coronaria, la insuficiencia cardíaca, las infecciones respiratorias, el cáncer y la enfermedad vascular periférica”.

López Ortiz señala que la EPOC es un factor de riesgo importante en la presentación de arterioesclerosis, “incluso leves reducciones del flujo aéreo se asocian con un mayor riesgo de cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares y muertes súbitas cardiacas, independientemente de otros factores de riesgo”.

Teniendo en cuenta estas comorbilidades, el doctor Luis Ibáñez Barbero, especialista en Atención Primaria en el centro de salud Trinitat, en Valencia, destaca que en el manejo de la EPOC no hay que centrarse exclusivamente en los síntomas respiratorios, “sino que debe ampliarse al tratamiento de las comorbilidades, especialmente, en los mayores en quien se debe extremar el manejo de las enfermedades cardiovasculares”.

¿Comorbilidades o efectos extrapulmonares?

Según el doctor Juan José Sechurán Asca, médico de familia del CAP Sant Vicenç de Castellet, en Sant Vicenç de Castellet (Barcelona), son diversos los motivos que explican la existencia de una comorbilidad significativa y, a veces, multifactorial. Por un lado, los efectos sistémicos de la enfermedad: caquexia, depresión, osteoporosis o anemia; el tabaco como causa común de tumores (vías aéreas, cabeza y cuello) y la cardiopatía isquémica. Por otro lado, los procesos prevalentes en la edad avanzada como la artritis, la diabetes, el fallo cardíaco, la hipertensión arterial o la dislipemia; y, finalmente, los efectos secundarios del tratamiento como las taquiarritmias, el reflujo gastroesofágico, las cataratas o la osteoporosis.

“En la práctica, la existencia de estos otros procesos crónicos puede dificultar el tratamiento de la EPOC, incluso, el propio tratamiento puede descompensarlos. De hecho, la comorbilidad es causa frecuente de ingresos hospitalarios y, en buena medida, de la mortalidad de los pacientes con esta enfermedad”, indica.

Lo cierto es que resulta difícil diferenciar entre las comorbilidades asociadas a la EPOC y las manifestaciones extrapulmonares asociadas a su diagnóstico, tal como explica la doctora Ana Julia García Milian, médica del ABS Lloret i Tossa de Mar, en Gerona. Esto es así debido a la implicación de la inflamación sistémica en la fisiopatología de las mismas.

En tal sentido, –asegura la especialista– algunos autores sugieren catalogar como manifestaciones sistémicas las alteraciones extrapulmonares directamente relacionadas con la enfermedad y guardar el término comorbilidad para las patologías asociadas.

Efectos extrapulmonares

La EPOC es un proceso que cursa con obstrucción crónica y poco reversible al flujo aéreo, cuya causa suele ser una reacción inflamatoria anómala. La detección precoz juega un papel fundamental y predictivo en su evolución, tal como sostiene el doctor Jesús Bernad Suárez, especialista de Atención Primaria en el CAP de Vilassar de Mar, en Barcelona.

“Estamos ante una enfermedad prevenible y tratable con algunos efectos extrapulmonares significativos que pueden contribuir a la severidad en pacientes individuales”, dice. “Si la EPOC presenta manifestaciones sistémicas y estas participan en la aparición de comorbilidades el diagnóstico precoz se hace fundamental”.

Entre las manifestaciones extrapulmonares más frecuentes que apunta el experto está la desnutrición, especialmente, en pacientes con grave obstrucción al flujo aéreo e insuficiencia respiratoria y que puede estar mediatizada por la presencia de enfermedades asociadas. A su juicio, su etiología podría explicarse por un aumento del gasto energético en estos pacientes debido al incremento del trabajo de los músculos respiratorios.

Su colega, el doctor Carlos Caffo Mendo, del CAP Arenys de Mar, en Arenys de Mar (Barcelona), destaca que existe una fuerte evidencia epidemiológica que concluye que la reducción del volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1), independientemente de fumar cigarrillos, de los niveles de colesterol y de la presencia o no de hipertensión arterial, es un marcador de morbilidad y mortalidad cardiovascular. Además, la insuficiencia cardiaca, posiblemente en relación con ateroesclerosis coronaria, se encuentra en un 20% de los pacientes con EPOC.

Otras manifestaciones relacionadas

Sobre los efectos extrapulmonares provocados por la inflamación sistémica se incluyen el músculo esquelético, la disfunción cardiovascular, neurológica, psiquiátrica y del sistema endocrino, indica la doctora García Milian.

La falta de oxígeno provoca una dilatación del corazón que deriva en un fallo cardíaco, explica. “También se describe hipertensión arterial y predisposición del infarto por asociación entre el aumento de troponina T y recuento de neutrófilos, y contribuye al proceso ateroesclerótico mediante la producción de citoquinas inflamatorias en el pulmón conduciendo a un estado de hipercoagulabilidad que predispone la ocurrencia de trombosis y ruptura de la placa de ateroma”, añade la médica.

Asimismo, agrega la especialista, la inflamación favorece al desarrollo de resistencia insulínica e hiperglucemia, y la limitación de la actividad física que genera la disnea afecta su estado psicológico y social. Estos pacientes, además, presentan un deterioro en el entorno personal y laboral que aumenta la probabilidad de dependencia.

EPOC y cáncer de pulmón

En cuanto a la relación entre la EPOC y el cáncer de pulmón, los datos sugieren que los pacientes con EPOC tienen un riesgo entre dos y cuatro veces mayor que el resto de la población, tras ajustar las variables de confusión incluido el historial tabáquico, tal como comenta el doctor Abel Tasqué Calvo-Manzano, médico de familia del CAP de Requena (Valencia). Este especialista confirma que cáncer de pulmón y EPOC se asocian con una frecuencia del 39,8%1. Además, hay que tener en cuenta –puntualiza– que el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es mayor en pacientes con enfisema, mayores de 60 años, con un tabaquismo superior a 60 paquetes al año y un índice de masa corporal (kg/m2) < 252.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores: Abel Tasqué Calvo-Manzano, Ana Julia García Milian, Manuel Armando López Ortiz, Carlos Caffo Mendo, Gabriela Llorens Ortells, Jesús Bernad Suárez, Joan Isidro Ortega, Juan José Sechuran Asca y Luis Ibáñez Barbero.

 

Referencias:

1 J. José Abal Arcaa, Isaura Parente Lamelasa, Raquel Almazán Ortegab, J. José Blanco Péreza, M.E. María Elena Toubes Navarroa, Pedro Marcos Velázqueza. Cáncer de pulmón y EPOC: una asociación frecuente. Archivos de Bronconeumología. October 2009. Vol. 45. Issue 10. Pages 502-507

2 Grupo de Trabajo de GesEPOC. Guía de Práctica Clínica para el Diagnóstico y Tratamiento de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Guía Española de la EPOC (GesEPOC). Arch. bronconeumol. 2017; 53 (supl 1): s1-s83