La mayoría de los niños con parálisis cerebral sufren espasticidad, que tratada de forma precoz experimenta mejoría reduciendo las complicaciones. En concreto, este tratamiento precoz mejora el tono muscular y el rango de movimiento articular.

Así lo afirma Adrián García Ron, neuropediatra del Instituto del Niño y el Adolescente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. El mismo ha sido el coordinador de una nueva sesión formativa dirigida a médicos, organizada por Allergan, an AbbVie Company. Un encuentro donde médicos rehabilitadores y neurólogos han mejorado su formación sobre este trastorno motor que afecta a más del 80 por ciento de los niños con parálisis cerebral.

Como defiende el especialista “es importante que todos los médicos implicados en el manejo de la espasticidad pediátrica reciban formación continua para dar a los niños el mejor tratamiento. En este sentido, la espasticidad debe ser tratada de forma precoz e intensiva dentro de un plan de intervención multidisciplinar. Lo ideal es iniciarlo antes de los 5 años para impedir la aparición de contracturas articulares y deformidades”.

Tratamiento para la espasticidad

La espasticidad es el principal trastorno motor de la parálisis cerebral infantil, que a su vez es la principal causa de discapacidad física importante en la infancia. Se caracteriza por un incremento del tono muscular que limita la movilidad y puede provocar dolor.  Como explica García Ron, “aunque la parálisis cerebral es un trastorno crónico no progresivo, si no se trata la espasticidad, esta sí que progresa. El músculo espástico no tratado no crece. Con el tiempo, se produce un acortamiento muscular y tendinoso sobre el hueso que condiciona la aparición de contracturas articulares y deformidades que obligan al paciente a realizar movimientos anormales para compensarlas”. Por todo ello, la continuidad del tratamiento es fundamental.

En este sentido se ha abordado la extensión de indicación de la ficha técnica de la toxina botulínica. Este es el tratamiento actual para la espasticidad focal pediátrica en miembro inferior. Esta extensión de indicación permite la infiltración periódica de toxina botulínica A en un mayor número de músculos. El objetivo es mejorar el tono muscular, la marcha y demorar la cirugía de los niños con parálisis cerebral.