Desde mayo de 2011, un gran brote Shigatoxigénico de Escherichia coli (STEC) causó 3.816 infecciones documentadas en Alemania, entre ellos, 845 casos confirmados de síndrome urémico hemolítico.

Según los autores del estudio, de acuerdo con las recomendaciones existentes, el tratamiento antibiótico de la infección por STEC podría aumentar el riesgo de desarrollar síndrome urémico hemolítico.

Sin embargo, los investigadores añaden que, a largo plazo, la bacteria puede causar persistentes síntomas de diarrea, aquellas personas con bacterias enteropatógenas, suponen un riesgo crónico de transmisión entre humanos y, por tanto, su vida individual, social, y laboral, está legalmente restringida por las autoridades sanitarias alemanas, lo que supone una gran carga psicológica y socio-económica.

Martin Nitschke, del Hospital Universitario de Schleswig-Holstein, en Lübeck  (Alemania), y sus colaboradores, analizaron la duración de la diseminación bacteriana en pacientes con esta infección, comparando los que recibieron antibióticos, con los que no recibieron un tratamiento con antibióticos, publicando los resultados en la revista JAMA.

Un número considerable de pacientes, durante el brote, recibieron tratamiento con antibióticos profilácticos, como parte de un régimen terapéutico con el anticuerpo eculizumab C5.

El estudio incluyó a 65 pacientes con infección por STEC, incluyendo pacientes con síndrome urémico hemolítico, así como pacientes con STEC sin manifestación de síndrome urémico hemolítico, entre el 15 de mayo y el 26 de julio de 2011, controlados durante una media de 39,3 días, después del inicio de los síntomas clínicos.

El primer grupo, tratado con antibióticos, incluyó a 22 pacientes, y el grupo de control incluyó a 43 pacientes, sin tratamiento antibiótico. En promedio, los pacientes tratados con antibióticos, iniciaron la terapia 11,8 días después del inicio de los síntomas clínicos.

Los investigadores observaron que el número de portadores de STEC fue significativamente menor entre los pacientes tratados con antibióticos: en el día 21, las tasas de transporte de STEC fueron de un 31,8 por ciento en el grupo tratado, y de un 83,7 por ciento en los no tratados; a largo plazo, las tasas fueron de 4,5 por ciento en el grupo tratado y 81,4 por ciento en el grupo no tratado.

En el día 35, ningún paciente en el grupo tratado era portador de STEC; en contraste, 25 de los 43 pacientes (un 57,7 por ciento) en el grupo control eran portadores de STEC en el día 42 después de la aparición de los síntomas clínicos”.

Además, la rápida eliminación de STEC, según las muestras de heces delos pacientes tratados con antibióticos, y la alta tasa de STEC en el grupo control, condujo a la decisión de proporcionar tratamiento con antibióticos a los 15 pacientes restantes con síntomas. Después de la finalización del tratamiento, todos los pacientes dieron negativo en STEC en, al menos, 3 muestras de heces. Además, no hubo señales de inducción del síndrome urémico hemolítico, debido a la terapia con antibióticos.

Estos resultados serán confirmados por otras cepas de STEC, así como por la evaluación prospectiva y los posibles ensayos clínicos, han concluido los científicos.