Las personas con prediabetes tienen niveles de azúcar en la sangre más altos de lo normal, pero están por debajo de los niveles de diabetes tipo 2. Las personas con apnea obstructiva del sueño (OSA, por sus siglas en inglés) experimentan momentos durante el sueño en los que el aire no fluye normalmente hacia los pulmones. La CPAP –presión positiva continua en las vías respiratorias– se considera el tratamiento de “estándar de oro” para la OSA.

Según la doctora Sushmita Pamidi, autora líder del estudio y médico-científico del sueño en la Universidad McGill, en Montreal, Canadá, estudios previos han encontrado que la OSA se asocia con una mayor actividad simpática, que activa nuestra respuesta de “lucha o huida”. Esta respuesta, a su vez, eleva nuestro ritmo cardiaco.

“Tanto la prediabetes como la frecuencia cardiaca en reposo se relacionaron con la enfermedad cardiovascular –dice–. Queríamos ver si la CPAP reduciría las frecuencias cardiacas en reposo durante el día y la noche en este grupo de pacientes con metabolismo anormal de la glucosa”.

Se asignó aleatoriamente a los 39 participantes tanto a CPAP como a un placebo oral durante 14 días. La adherencia durante toda la noche a la CPAP se aseguró monitorizando a todos los participantes en un laboratorio del sueño durante las dos semanas. Se midieron las frecuencias cardiacas en reposo las 24 horas del día durante las dos semanas utilizando un dispositivo de monitorización portátil.

El estudio encontró que aquellos que usaban CPAP tenían frecuencias cardiacas en reposo significativamente más bajas durante el día y la noche que aquellos en el brazo de placebo del estudio. Las diferencias entre los dos grupos fueron más pronunciadas durante la segunda semana de la prueba.

“El efecto de CPAP en la frecuencia cardiaca en reposo es comparable al uso de bloqueadores beta”, destaca la autora principal del estudio, Esra Tasali, directora del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Chicago, Estados Unidos. Comúnmente prescritos para problemas cardiacos, los beta-bloqueantes detienen las hormonas del estrés, como la adrenalina que eleva la frecuencia cardiaca.

“La OSA es extremadamente común entre las personas con tolerancia anormal a la glucosa”, agrega Tasali, y señala que las estimaciones recientes indican que el 80 por ciento de las personas con OSA en la población general de Estados Unidos no están diagnosticadas. “Nuestro estudio es un primer paso para demostrar que el tratamiento óptimo de la apnea del sueño reduce el riesgo cardiovascular en personas con prediabetes”, concluye.