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Un 3,5 por ciento de profesionales sanitarios de España presenta ideación suicida activa después de la primera ola de la pandemia COVID-19. Además, el 45,7 por ciento tiene riesgo alto por algún tipo de trastorno mental, es decir, necesita una evaluación profesional para confirmar un diagnóstico. Son datos del Estudio MINDCOVID, publicado en la revistas Psiquiatría y Salud Mental y Depression & Anxiety.

El Estudio MINDCOVID está hecho a partir de las encuestas anónimas en línea a 9.138 profesionales de 18 centros hospitalarios de seis comunidades autónomas. En concreto, son Andalucía, País Vasco, Castilla y León, Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana. Han liderado el proyecto investigadores del CIBER en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM). También han participado profesionales del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y facultativos del Hospital del Mar de Barcelona.

Ideación suicida activa

Los resultados han señalado que un 3,5 por ciento de los profesionales sanitarios de España presenta “deseos de muerte y pensamientos persistentes de quererse matar”. Además, el 0,1 por ciento ha tenido “intentos de suicidio” durante la primera ola de la pandemia. El artículo ha señalado también que esta cifra era del 0,7-0,9 por ciento entre la población general antes de la pandemia.

Philippe Mortier es investigador postdoctoral del IMIM-Hospital del Mar del CIBERESP y firmante de los dos trabajos. Según ha indicado, los datos aportados por MINDCOVID son “preocupantes, especialmente por el riesgo ya aumentado de suicidio entre los profesionales sanitarios antes de la pandemia”. “El incremento del riesgo de ideación suicida se explica en parte por la presión sufrida por los centros sanitarios en términos de coordinación y personal durante la primera ola”, ha añadido.

La ideación suicida se ha visto agravada, entre otros factores, por el estrés financiero, el miedo a la pérdida de ingresos o la pérdida de ocupación. Los autores del proyecto han señalado que una serie de simulaciones han demostrado que las intervenciones que incrementan la preparación hospitalaria y disminuyen la inseguridad financiera entre los trabajadores sanitarios pueden provocar reducciones de la ideación suicida sustanciales, de incluso el 75 por ciento.

Prevalencia más alta que la esperada

Jordi Alonso, autor principal del estudio, es el director del Programa de Epidemiología del IMIM-Hospital del Mar y subdirector científico del CIBERESP. Según ha explicado, “los datos de la primera ola de la pandemia indican una prevalencia de problemas de salud mentales discapacitantes en los sanitarios españoles mucho más alta que la esperada”. En su opinión, es necesario monitorizar el riesgo de que estos problemas persistan. Asimismo, se deben tener en cuenta los factores identificados en el estudio para tratar de minimizar el riesgo.

El 80 por ciento de los profesionales sanitarios encuestados ha trabajado directamente con pacientes COVID-19. De ellos, el 43 por ciento ha estado en contacto durante casi todo el tiempo. El 17,4 por ciento se ha contagiado de la COVID-19, y 112 ha estado ingresado en un hospital. El 13,4 por ciento de los encuestados ha dicho que algún familiar directo se ha contagiado. El 25 por ciento de los sanitarios ha tenido que confinarse o realizar cuarentena. El 40 por ciento ha sufrido algún tipo de desorden mental antes de la pandemia.

Salud mental de los profesionales sanitarios

Las principales patologías de ese 14,5 por ciento de las personas encuestadas que ha presentado un trastorno mental discapacitante son:

  • Depresión: 28,1 por ciento.
  • Trastorno por ansiedad: 22,5 por ciento.
  • Estrés postraumático: 22,2 por ciento.
  • Abuso de sustancias: 6 por ciento.

Los profesionales encuestados que habían sufrido un trastorno mental antes de la pandemia han doblado la sensación de riesgo de volver a presentarlo por causa de la misma.

Otro de los expertos de este proyecto ha sido Víctor Pérez, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar (INAD), coordinador del Grupo de Investigación en Salud Mental del IMIM-Hospital del Mar e investigador del CIBERSAM. Según su definición, los resultados del estudio “no son sorprendentes, pero sí preocupantes”. “Los datos son muy consistentes con nuestra experiencia clínica. Atendimos a muchos sanitarios con estrés agudo, agotamiento y ansiedad. Especialmente, aquellos que ya habían experimentado anteriormente problemas de salud mental. Como en otras instituciones, en nuestro centro pusimos en marcha un programa de apoyo emocional, el programa One2One, que facilitaba un acercamiento multicanal a los profesionales”, ha indicado.