El estreñimiento es un problema frecuente en las personas mayores y, además, tiene muchas implicaciones sanitarias y psicológicas. El envejecimiento engloba unos factores que favorecen el estreñimiento, como son la inmovilidad, la deshidratación o la polimedicación.

Es muy importante una buena anamnesis dirigida al estreñimiento que incluya el esfuerzo defecatorio, consistencia de las heces, sensación de bloqueo u obstrucción, y el número de evacuaciones a la semana. Un correcto diagnóstico en paciente ancianos puede evitar complicaciones.

En líneas generales, no se hace un cribado del estreñimiento como tal por falta de tiempo. Normalmente, es el paciente o el cuidador el que demanda la atención. Se indaga sobre el estreñimiento en pacientes mayores de 75 años que no tienen un diagnóstico claro y que presentan sintomatología digestiva/abdominal. En estos casos, muchas veces se producen confusiones entre patología urinaria y estreñimiento.

A la hora de hacer el cribado del estreñimiento en los pacientes de edad avanzada, el papel de la enfermería es importante, ya que tienen protocolizado realizar el cribado del estreñimiento con este tipo de pacientes mediante la entrevista en el momento de la anamnesis.

Detección en Atención Primaria

En pacientes de edad avanzada se detectan muchas veces problemas de incontinencia y las causas pueden ser varias, desde diarrea, estreñimiento a daños musculares o en los nervios. Esto pone de manifiesto la importancia desde Atención Primaria de realizar el cribado del estreñimiento en pacientes de edad avanzada para evitar posibles futuras complicaciones.

En el abordaje del estreñimiento, el primer paso en el que se incide es en la dieta del paciente. Las guías a nivel local e internacional recomiendan la ingesta de fibra para tener un buen ritmo deposicional. De ahí que lo primero sea incidir en la dieta y, si es necesario, realizar una suplementación con fibra, siempre en función de la causa y gravedad del estreñimiento diagnosticado. No obstante, es importante destacar que los complementos de fibra tienden a generar fecalomas, por lo que no se emplean con asiduidad.

Cuidar el tránsito intestinal

El ejercicio es de vital importancia para asegurar un buen tránsito intestinal. En este sentido, en un estadio inicial se remarca la necesidad de incluir la realización de deporte de forma moderada en la rutina del paciente siempre sujeto a su condición física.

Es importante tener un hábito defecatorio regular y aprovechar el reflejo gastro-cólico.

En caso de no ser suficiente con el ajuste de medidas higiénico dietéticas, el siguiente paso sería recurrir al tratamiento farmacológico, donde los laxantes son la principal opción. Entre estos se encuentran los laxantes formadores de masa fecal, que se generan a partir de algas que no son digeridas, por lo que aumentan el volumen y absorben el agua. Deben evitarse en ancianos frágiles que ingieren poca agua y tienen defectos deglutorios. Tardan unas 72 horas en hacer efecto.

Laxantes seguros

Los laxantes osmóticos se basan en la capacidad para extraer y retener agua en la luz intestinal por su efecto osmótico, lo que disminuye la consistencia de las heces y aumenta su volumen, favorece el peristaltismo y la evacuación de las heces. Pueden ser de varios tipos, monosacáridos (manitol, sorbitol), disacáridos (lactulosa, lactitol) o polímeros (polietilenglicol PEG).

El PEG es una molécula de alto peso molecular que se une al agua, de forma que la retiene en el colon. No se metaboliza ni es degradado por bacterias colónicas. Es efectivo en ancianos y se puede usar en periodos prolongados de forma segura. Mejora el ritmo intestinal y la consistencia de las heces, provocando menos molestias intestinales.

El PEG está indicado en todos los pacientes con estreñimiento. Es más recomendable utilizar PEG sin electrolitos que PEG con electrolitos en pacientes con restricciones dietéticas de Na.

Otros laxantes

Por su parte, los laxantes estimulantes favorecen la secreción de agua y electrólitos, mejorando la actividad motora propulsora. Se deben indicar solo de forma aguda, puntual y hay que tener mucha precaución en ancianos.

Los laxantes emolientes facilitan la formación de una emulsión entre el agua y los lípidos de las heces. Se recomienda utilizarlos de forma puntual en estreñimiento ocasional, al igual que los laxantes vía rectal.

Los enemas están indicados en caso de estreñimiento complicado con impactación fecal.

Problemas frecuentes

El paciente anciano suele tener un perfil concreto en el que muchas veces la persona se encuentra con diversas barreras para el tratamiento del estreñimiento. En general, lleva una vida más sedentaria que cualquier adulto sano, situación que se ve agravada en las personas que tienen movilidad reducida.

A este hecho se suma que, en muchas situaciones, las condiciones económicas de los pacientes ancianos no acompañan para tener una buena salud digestiva. El llevar a cabo una dieta equilibrada y rica en fibra supone un coste y una organización logística que, para algunos ancianos, puede ser una barrera, a la que hay que añadir la necesidad de tomar un laxante diario.

Papel del cuidador

El cuidador adquiere una gran importancia cuando se responsabiliza del tratamiento y seguimiento del paciente con estreñimiento. Es la persona a la que se le explica el tratamiento y la que tiene que asegurarse de que se cumplan todas las recomendaciones dadas y la medicación pautada.

El cuidador debería ser el mediador que convenza al paciente anciano de seguir las recomendaciones y tratamientos pautados por el médico.

Debe estar pendiente de la hidratación, nutrición, movilización y cumplir la pauta terapéutica. En pacientes ancianos es imprescindible el seguimiento de los cuidadores, sobre todo en los pacientes que tienen mermadas sus capacidades.