Un equipo del CIBERESP en el ibs.GRANADA ha analizado 242 muestras de leche materna de 83 madres donantes en busca de concentración de contaminantes ambientales. En los mismos ha encontrado niveles de arsénico más elevados que en otros estudios en España y Europa. También niveles similares de mercurio y más bajos en plomo y cadmio. Se trata de madres donantes del Banco de Leche del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

Ante estas diferencias en la concentración de contaminantes ambientales, recogieron factores socio-demográficos, reproductivos y de estilo de vida y hábitos de higiene de estas mujeres. Así, las donantes que participaron en el estudio tenían una edad media de 33 años. De las mismas, el 46 por ciento eran multípara. Igualmente, el 61 por ciento contaba con educación universitaria, y el 29 por ciento desarrollaban un trabajo manual. Otros datos es que el 42 por ciento residían en áreas urbanas, el 47 por ciento eran exfumadoras y el 31 por ciento tenían sobrepeso u obesidad.

Los metales estudiados son contaminantes ambientales comunes a los que está expuesta la población general principalmente a través de la dieta. Estos están asociados con diversos problemas de salud.

Diferencias en la concentración de contaminantes ambientales

Respecto a las diferencias en la concentración de contaminantes ambientes, los investigadores observaron que las concentraciones de arsénico fueron mayores en leche materna de donantes primíparas. Por otra parte, las de mercurio fueron más elevadas en donantes con mayor consumo de pescado graso y carne. Paralelamente, fueron menores en muestras de mujeres con mayor consumo de productos lácteos y en aquellas recogidas después de un posparto más largo.

Asimismo, la detección de plomo fue mayor entre las donantes multíparas, las que ganaron peso después del embarazo y las exfumadoras. Por otra parte, fue menor en las muestras recogidas más recientemente y de donantes con mayor consumo de carne roja y huevos. La detección de cadmio fue mayor en las muestras de donantes que reportaron mayor consumo de fritos y comida enlatada. En cambio, fue menor en las muestras de donantes que consumían pan con más frecuencia.

De esta forma, el estudio concluye que sería necesario monitorizar de forma rutinaria la presencia de estos tóxicos ambientales en la leche y dar recomendaciones sobre hábitos saludables a las madres donantes.