La actividad física diaria mejora el rendimiento académico, además de proteger la salud de los escolares, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Actualmente, los niños y adolescentes de 5 a 17 años dedican en el continente casi dos tercios de su tiempo en el colegio a actividades sedentarias y solo el cinco por ciento del tiempo escolar a actividades físicas. Según la revisión de la OMS, aumentar la cantidad de actividad física puede tener un impacto positivo no solo en la salud y el bienestar de los niños, sino también en rendimiento en el aula.

“La actividad física es beneficiosa para el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras y sociales, así como para una buena salud metabólica y musculoesquelética. También hay un efecto en cadena sobre el rendimiento académico”, ha dicho el técnico de la Oficina Europea de la OMS para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT), Stephen Whiting.

Sin embargo, la tendencia es que cada vez más actividades y clases sean sedentarias, y el deseo de obtener buenos resultados en las pruebas en las materias académicas ha cambiado el énfasis de la educación física y las actividades deportivas en la escuela.

“El enfoque escolar tradicional ha sido ‘en el interior para aprender, al aire libre para jugar’, pero los sistemas educativos de todo el mundo se están dando cuenta del impacto del aire libre en el aprendizaje”, ha detallado el profesor del British International School en la República Checa, Alex Harrison.

La revisión general de la OMS recopiló evidencia de un conjunto de revisiones sistemáticas y metanálisis de cómo la actividad física afecta al rendimiento académico en todo el mundo. “Es difícil medir el impacto directo de la actividad física en el rendimiento académico en cualquier niño o grupo de niños, ya que puede estar influenciado por muchos factores diferentes: fisiológicos, cognitivos, sociales y ambientales”, ha destacado Whiting.

Y es que, se ha observado que el rendimiento académico mejoró cuando se dedicaba un mayor tiempo a la educación física, cuando se produjo un cambio de actividades sentadas a aulas más “activas” y a la realización de actividad física regular, como caminar, bailar y realizar deporte durante la semana.

Finalmente, y por todo ello, la OMS ha aconsejado formar a los profesores en la promoción de la actividad física, la creación de espacios, materiales y recursos adecuados, el fomento de la innovación y las alianzas con organizaciones comunitarias.