El asma es considerada una enfermedad predictora de migrañas crónicas en aquellas personas que padecen la patología respiratoria y suelen tener eventos episódicos de dolor de cabeza, pese a no estar claros los mecanismos de esta asociación. Ahora un estudio coreano ha demostrado que existe una relación bidireccional entre ambas enfermedades, de modo que una persona que sufra una de las dos es más probable que termine padeciendo ambas.

Tanto la migraña como el asma son trastornos que involucran un proceso inflamatorio, así como la activación de la musculatura lisa. Además, ambas comparten fisiopatología del desequilibrio hormonal y los factores ambientales desencadenantes, elementos que pueden ser la clave de tal relación.

El estudio coreano, publicado recientemente en Scientific Reports de Nature, es el primero que demuestra la existencia de una relación bidireccional entre asma y migraña en la población adulta utilizando sujetos control y un ajuste adaptado al Índice de Comorbilidad de Charlson (CCI, por sus siglas en inglés).

En concreto, este estudio evidenció que los pacientes con migraña estudiados tuvieron un riesgo de padecer asma 1,47 veces mayor que el grupo control. Por su parte, los que tenían asma mostraron un riesgo de 1,37 veces mayor de sufrir migraña que aquellos que no presentaban la enfermedad respiratoria.

Para probar esta interrelación, se diseñaron dos estudios paralelos de evaluación de casos del Servicio Coreano de Revisión y Evaluación de Seguros de Salud – Cohorte de Muestra Nacional entre los años 2002 a 2013.

En uno de ellos se analizó el riesgo de padecer migrañas de personas con asma y fueron comparados con un grupo de control sin asma. Un segundo estudio analizó a personas con diagnóstico de migraña con el fin de valorar la posible aparición del asma. Este segundo grupo también fue comparado con otro control de personas libres de trastornos migrañosos.

En total se combinaron 113.059 pacientes con asma con 113.059 pacientes de control y 36.044 personas con migrañas con 114.176 participantes como control.

Resultados

En la primera cohorte, el 5,3% de los pacientes con asma reportó haber sufrido migrañas durante el periodo de seguimiento de 43 meses, lo que representa un riesgo ajustado de 1,47 más veces que el grupo control que solo informó de estos dolores un 3,4% del total. Además, el 8% de los pacientes que presentó migraña aseguró tener aura, no obstante, tanto las migrañas con o sin aura fueron más profusas en el grupo de afectados por asma que en el control.

Por su parte, en la segunda cohorte el grupo de personas con migraña presentó, en un 15,4% de los casos, síntomas de asma a lo largo de un seguimiento de 42 meses, es decir, un riesgo ajustado de 1,37 veces más que las personas sin migraña que lo presentó en un 10,6%.

Todos los subgrupos de edad y sexo mostraron resultados consistentes tanto para el riesgo de asma en pacientes con migraña como para el riesgo de migraña en pacientes asmáticos.

Entre las causas que pueden explicar esta relación bidireccional, los investigadores apuntan a la fisiopatología del desequilibrio hormonal (más concretamente a la atopia, la hiperactividad parasimpática y la secreción elevada de neuropéptidos); y a los factores ambientales desencadenantes (como contaminantes del aire, obesidad y tabaquismo, principalmente,) ya que son factores compartidos por ambas patologías.