Un estudio realizado por neurólogos de UCLA (Estados Unidos) pone en duda la idea de que el cerebro recluta las neuronas existentes para sustituir a las que se pierden por un ictus. En cambio, demuestra que, en modelos experimentales, las neuronas no dañadas no cambian su función tras un ictus para compensar las dañadas.

Una persona que sufre un ictus puede perder temporalmente la capacidad de hablar, caminar o mover los brazos. Pocos pacientes se recuperan por completo y la mayoría quedan con alguna discapacidad, pero la mayoría muestra algún grado de recuperación espontánea durante las primeras semanas después del ictus.

Los médicos y los científicos no entienden del todo cómo ocurre esto, porque el cerebro no produce nuevas células para reemplazar las dañadas por el ictus. Los neurólogos han asumido generalmente que el cerebro recluta las neuronas existentes para sustituir a las que se pierden.

Redistribución de funciones a nivel cerebral

Los estudios realizados en animales y seres humanos que registran la actividad de diferentes regiones del cerebro han descubierto que los patrones de actividad cambian después de un accidente cerebrovascular, lo que sugiere que el cerebro dañado puede “redistribuir” las funciones de una zona a otra. En los últimos años, nuevas e innovadoras herramientas han permitido a los investigadores empezar a observar la activación de cada neurona en tiempo real.

Mediante una técnica llamada microscopía de fluorescencia de dos fotones que hace que las neuronas se iluminen cuando se activan, los investigadores pueden observar qué neuronas del cerebro animal son llamadas durante ciertas actividades y determinar si las neuronas que sobrevivieron a un accidente cerebrovascular pueden asumir la función de las que se perdieron.

“Pensamos que, ahora que tenemos esta herramienta con la que podemos registrar la actividad de las neuronas en el cerebro, podríamos comprobar directamente esta cuestión”, explica William Zeiger, líder de este estudio, que se ha publicado en la revista ‘Nature Communications’. Al conocer las funciones de las neuronas individuales, y luego provocar un accidente cerebrovascular dirigido, los investigadores podían utilizar la nueva técnica para observar cómo respondían las neuronas vecinas.

Serán necesarios más estudios para comprender plenamente lo que ocurre en el cerebro humano tras un ictus, incluida la razón por la que se produce la recuperación espontánea. Zeiger afirma que los estudios futuros también podrían explorar diversas formas de inducir a las células supervivientes a compensar las neuronas perdidas.

“Creo que esto da al campo una mayor orientación. En lugar de suponer que el cerebro puede remodelar por sí mismo, ahora sabemos que, para lograr una recuperación completa, vamos a necesitar una forma de hacer que las células hagan cosas que no están haciendo ya”, remacha el científico.