Se desconoce en gran medida por qué las infecciones de gripe provocan un mayor riesgo de neumonía bacteriana. Ahora, investigadores del Karolinska Institutet de Suecia han descrito importantes hallazgos que conducen a las llamadas superinfecciones, que se cobran muchas vidas en todo el mundo cada año.

La Gripe Española fue una pandemia de gripe que se extendió por todo el mundo en 1918-20 y que, a diferencia de muchas otras pandemias, afectó de manera desproporcionada a los jóvenes que, por lo demás, eran adultos sanos. Una razón importante para ello fueron las llamadas superinfecciones causadas por bacterias, en particular los neumococos.

La gripe es causada por un virus, pero la causa más común de muerte es la neumonía bacteriana secundaria en lugar del virus de la gripe en sí. Las infecciones neumocócicas son la causa más común de la neumonía adquirida en la comunidad y una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Una infección previa por el virus de la gripe es sensible a las infecciones neumocócicas, pero no se comprenden del todo los mecanismos que subyacen a esta mayor susceptibilidad.

En su trabajo, publicado en la revista ‘PNAS’, los investigadores del Karolinska Institutet han identificado cambios inducidos por la gripe en las vías respiratorias inferiores que afectan al crecimiento de los neumococos en los pulmones. Utilizando un modelo animal, los investigadores descubrieron que diferentes nutrientes y antioxidantes, como la vitamina C y otras sustancias normalmente protectoras de las células, se filtran de la sangre, creando así un entorno en los pulmones que favorece el crecimiento de las bacterias. Las bacterias se adaptan al entorno inflamatorio aumentando la producción de la enzima bacteriana HtrA.

La presencia de HtrA debilita el sistema inmunológico y promueve el crecimiento bacteriano en las vías respiratorias infectadas por la gripe. La falta de HtrA detiene el crecimiento bacteriano. “La capacidad del neumococo para crecer en las vías respiratorias inferiores durante una infección de gripe parece depender del entorno rico en nutrientes con sus altos niveles de antioxidantes que se produce durante una infección viral, así como de la capacidad de la bacteria para adaptarse al entorno y protegerse de ser erradicada por el sistema inmunológico”, explica la investigadora principal, Birgitta Henriques Normark.

Los resultados proporcionan una valiosa información sobre cómo se integran las bacterias con su entorno en los pulmones y podrían utilizarse para encontrar nuevas terapias para las infecciones dobles entre el virus de la gripe y la bacteria neumocócica.