Una nueva publicación del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, ha concluido que las personas con insomnio presentan cambios en el rendimiento cognitivo y la estructura cerebral, especialmente en la sustancia blanca y algunas regiones que se afectan en etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer.

Se trata de un trabajo que se ha llevado a cabo con datos de 1.683 adultos cognitivamente sanos que participan en el Estudio Alfa, impulsado por “la Caixa”, y que se ha publicado en la revista Alzheimer’s Research and Therapy.

Un estudio de imagen y genético

Para llegar a esta conclusión, durante la investigación se analizó el rendimiento cognitivo de las personas con insomnio y lo compararon con el de personas con un sueño normal. Los resultados muestran que el insomnio se relaciona con un peor resultado en pruebas cognitivas. Especialmente se ha descrito una reducción en algunas funciones ejecutivas, como por ejemplo la memoria de trabajo.

Sin embargo, el dato más significativo es que, gracias a imágenes de resonancia magnética, se ha podido observar los participantes con insomnio presentaban un menor volumen en algunas regiones cerebrales, que son precisamente las que se afectan en las etapas tempranas de Alzheimer. Asimismo, los resultados del estudio demuestran que los efectos del insomnio sobre el cerebro están potenciados en personas portadoras de APOE-ε4 y que por lo tanto tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad. Cabe recordar que el gen APOE tiene tres posibles variantes o alelos (ε2, ε3 y ε4) y la variante ε4 confiere un riesgo más elevado de desarrollar Alzheimer.

En palabras de Oriol Grau, primer autor del estudio, “estos hallazgos sugieren la presencia de procesos de inflamación cerebral que podrían tener un papel clave en la asociación entre la calidad del sueño y el Alzheimer”. De esta forma, la publicación de estos resultados abre la puerta a una nueva línea de investigación que hasta ahora no ha sido explorada para entender la relación entre la neuroinflamación, el sueño y la demencia.