Un nuevo test ha demostrado una reducción de hasta el 23 por ciento de falsos positivos en cáncer de cérvix en comparación con los test basados en ADN, lo que implicaría una considerable reducción en el número de colposcopias innecesarias. En España se diagnostican más de 2.500 nuevos casos al año y se producen alrededor de 840 muertes anuales, lo que sitúa al cáncer de cuello de útero en la décima causa de muerte entre las mujeres españolas. Con la nueva prueba, en una población de un millón de mujeres se evitaría el cribado erróneo de 12.000 de ellas, lo que en España supondría para unas 130.000 mujeres de entre 30 y 60 años la reducción de la derivación no justificada a colposcopia para la confirmación de posibles lesiones precancerosas.

Gracias al uso de nuevas pruebas basadas en la detección del virus del papiloma humano (VPH) mediante amplificación de ARNm, se puede saber si una mujer tiene infecciones activas y persistentes causadas por los subtipos más agresivos del virus que pueden derivar en lesiones cancerosas. Además, anticipa la ausencia de lesiones precancerosas por un intervalo de hasta 6 años.

En este sentido, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Tuebingen (Alemania), y basado en la comparación del test Aptima HPV, de Hologic, que detecta el VPH mediante la amplificación del ARNm del virus activo, con la prueba de referencia actual basada en ADN, ha demostrado que el cribado en cáncer de cérvix es más preciso y específico cuando se emplean test basados en la detección del virus del papiloma humano (VPH) mediante amplificación del ARNm de los subtipos de alto riesgo oncogénico. En el estudio se comparó el rendimiento clínico longitudinal en un intervalo de hasta 6 años en 10.400 mujeres de 30 a 60 años durante su cribado de rutina.

El nuevo test demostró un aumento significativo de la especificidad), reportando un 23% menos de falsos positivos clínicos. Además, mostró de forma concluyente un valor predictivo negativo del 99,8 por ciento a seis años, equivalente al de pruebas basadas en ADN, confirmando por tanto su eficacia longitudinal en el cribado poblacional de rutina. Y todo ello con el mismo nivel de sensibilidad (capacidad de la prueba para detectar la enfermedad) que la prueba de referencia actual.

En la actualidad, además de la tradicional citología cervicovaginal como prueba de detección, se han desarrollado pruebas de diagnóstico molecular de VPH para evaluar el riesgo de desarrollar lesiones precursoras de cáncer de cérvix. Las recomendaciones actuales de las principales sociedades científicas incluyen estas pruebas dentro del cribado del cáncer de cuello de útero.

Cerca del 80% de las personas sexualmente activas contraen el virus en algún momento de su vida, si bien en el 90% de los casos las infecciones son inocuas y remiten de forma espontánea al cabo de 1 o 2 años.