Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España, causando más de 120.000 fallecimientos al año según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estas son potencialmente evitables a través del adecuado manejo de los factores modificables de riesgo cardiovascular, como el colesterol elevado. Si embargo, existen importantes diferencias en el control del colesterol según la comunidad autónoma en la que se resida.

Así lo refleja un estudio presentado en el Congreso SEC de la Salud Cardiovascular, titulado Observatorio del manejo del Paciente Dislipémico en España. El mismo está elaborado por la Sociedad Española de Cardiología y la Sociedad Española de Aterosclerosis, con el patrocinio de Daiichi Sankyo España.

La primera conclusión es que solo un 36 por ciento de los pacientes con hipercolesterolemia contaba con un bien control del LDL, según las últimas Guías Europeas de Práctica Clínica. Los autores concluían así que es imprescindible promover acciones para cubrir las necesidades no cubiertas. En concreto, para mejorar el control del colesterol y alcanzar objetivos.

Diferencias en el control del colesterol

Sin embargo, lo más preocupante son las disparidades en el control del colesterol según cada autonomía. Así, llama la atención las variaciones de entre el 65 por ciento de pacientes controlados en Navarra y el 19 por ciento en la Región de Murcia.

Para el estudio se contó con la colaboración de 253 médicos, que aportaron datos agregados de 2.520 pacientes. La representatividad de las reuniones multidisciplinares por comunidades autónomas fue proporcional a la de la población general sobre el total de la población española. La distribución de pacientes según el riesgo cardiovascular sí fue equilibrada entre regiones. De hecho, se encontraron pacientes de alto o muy alto riesgo en todas las comunidades autónomas.

En cuanto a las valoraciones, las cifras adecuadas de colesterol LDL en sangre son menos de 116 mg/dL para pacientes de bajo riesgo cardiovascular (RCV). Estas han de ser inferiores a 100 mg/dL para pacientes de moderado RCV. Asimismo, deben estar por debajo de 70 mg/dL para pacientes de alto RCV, y menos de 55 mg/dL para pacientes de muy alto RCV.