¿La revolución de los pacientes es solo de los pacientes? ha sido el tema sobre el que ha versado la ponencia de Víctor Montori, de la Clínica Mayo, en Minnesota, durante el XXXIX Congreso de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), que se celebra del 21 al 23 de noviembre en Burgos.

Al paciente cada vez se le exige más. Un paciente empoderado, que tiene que poner de su parte, y cuya carga de tratamiento es pesada e insostenible, sin que el médico tenga en cuenta la capacidad que tiene para poder llevar a cabo su cuidado. “Les estamos exigiendo mucho a personas enfermas. Y si no cumplen, les decimos que no hay manera de ayudarle porque no están participando. La Medicina, en lugar de ser un lugar donde dar ayuda, es donde algunos pacientes encuentran la crueldad como respuesta del sistema”, incide Montori, que propone mejorar la atención sanitaria en su libro Why we revoIt.

El experto de la Clínica Mayo ha denunciado los efectos negativos de la industrialización de la Medicina. “Tenemos pacientes mayores, pluripatológicos, que no están saludables. Mucha Sanidad, pero poca salud. Y esto se debe a que con la Medicina que practicamos, no podemos apreciar al paciente con alta resolución. No vemos a la persona, no apreciamos su contexto y lo vemos muy rápido”, explica.

Además, Montori considera que a esto se suma que hay clínicos que han perdido la emoción de su trabajo. “Hay una epidemia de gente que ya no tiene capacidad de empatía”. Y esta industrialización lleva a la codicia. Uno de los resultados de la codicia “es considerar el dinero como un fin en vez de como un medioˮ. También, continúa el especialista, la codicia seduce a los pacientes con tecnología nueva y funciona en pagar en base al valor de las cosas. “En Medicina esta lógica es muy cruel. Podría llegar a justificar que las terapias más útiles son las más caras y lleva a la restricción”, hace hincapié.

Para Montori, la alternativa a la Medicina industrializada es la Medicina cuidadosa. “Necesitamos un sistema basado en la solidaridad, la integridad, la gentileza, la elegancia como reemplazo al concepto de eficiencia, y el amor”, señala. Por tanto, el experto cree necesario concentrarse en que un objetivo terapéutico debe ser la atención al paciente. “Una de las áreas donde más podemos trabajar es en la relación médico-paciente. Esa conversación entre el paciente y el médico es una droga potentísima que la vamos a perder, y el paciente se va a ir con otros especialistas que no tienen base científica”, añade, y propone como primer paso que los profesionales se reúnan con los pacientes a imaginar un sistema diferente.

Tras la charla de Montori, el presidente de la SEMI, Antonio Zapatero, ha reflexionado sobre la importancia de que en las facultades de Medicina se haga ver cuál es la epidemiología a la que se van a afrontar. “Darles herramientas para que sepan gestionar y que sepan que la relación con los pacientes tiene que ser diferente”, y apostilló: “el arma más tremenda de tecnología que tiene el médico son las manos. La esencia del médico es la entrevista clínica y no sé si los jóvenes tienen la idea de esta importancia”.