De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son responsables de un tercio de las muertes del mundo, más de las registradas por cualquier otra enfermedad, incluso el cáncer. También se atribuye un ataque cardiaco cada 4 segundos a nivel mundial y un evento cardiovascular cada 5 segundos.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó en México un régimen de terapia combinada de rivaroxabán ácido acetilsalicílico para la prevención de eventos tromboembólicos en adultos con enfermedad arterial coronaria y arterial periférica con riesgo elevado de sufrir eventos cardiovasculares mayores como infarto de miocardio y evento vascular cerebral.

Esta terapia ha demostrado reducir el riesgo combinado en un 24 por ciento de sufrir algún evento cerebral vascular, muerte cerebral, muerte cardiovascular e infarto de miocardio en pacientes con dichas enfermedades.

La especialista Alejandra Meaney, cardióloga de la División Pharmaceuticals de Bayer de México, especificó que el origen de estas enfermedades es la aterosclerosis, es decir, una acumulación de grasa dentro de las arterias que provocan un estrechamiento y endurecimiento que limita el flujo de sangre al corazón, lo que produce un riesgo de amputación.

De acuerdo con el Dr. Javier Antezana, cardiólogo clínico e intervencionista adscrito a la Unidad Coronaria del Hospital de Cardiología del CMN Siglo XXI del IMSS, la enfermedad arterial coronaria es el tipo más frecuente de enfermedad del corazón. Sin embargo, conforme empeora la acumulación de placa en las arterias aparecen síntomas como dolor opresivo en el centro del pecho que se extiende al brazo, espalda o cuello, dando lugar al estado crónico de la enfermedad con angina estable, que se manifiesta cuando el corazón demanda más sangre de la que recibe, por ejemplo, durante la actividad física o en momentos de estrés.

Si la acumulación de grasa en las arterias es extensa puede causar una angina inestable que bloquee por completo el flujo sanguíneo provocando un ataque cardiaco inminente y probablemente mortal o un evento vascular cerebral con riesgo de secuelas importantes, comentó el especialista, también miembro de la Sociedad Mexicana de Angiología y Cirugía Vascular.

Entre las complicaciones de la enfermedad vascular periférica destaca la isquemia aguda, misma que en un estado avanzado el riego sanguíneo disminuye considerablemente, lo que puede causar la muerte de algunos tejidos, provocando un riesgo de amputación del 20 por ciento al cabo de un año.

El tratamiento de la enfermedad arterial coronaria y arterial periférica se basa en un estilo de vida saludable como alimentación sana, ejercicio, abandono del tabaco, reducción del estrés y evitar la obesidad, así como un adecuado control de comorbilidades como hipercolesterolemia, hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2, aunado a procedimientos quirúrgicos como cirugías de angioplastia o de derivación como el bypass para ambos casos, o de revascularización para el caso periférico.