El último número de la Revista Nature Communications recoge un nuevo trabajo de un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos) que ha revelado la estructura de una maquinaria clave en el  proceso de división bacteriana.

Teniendo en cuenta que la elevada tasa de división bacteriana, es decir, la exitosa forma en que se reproducen, es una de sus mejores armas contra los antibióticos, la posibilidad de bloquear este mecanismo podría abrir una vía de investigación en la lucha contra las resistencias a los antibióticos.  En concreto, el objetivo sería conseguir el diseño de un futuro medicamento capaz de bloquear esta maquinaria tan precisa, sin la cual las bacterias se vuelven sensibles al efecto antibiótico.

Los dominios SPOR

Como explican los investigadores, la división bacteriana está orquestada por un amplio conjunto de diversas proteínas que se ensamblan de manera ordenada y dinámica, formando una maquinaria precisa que garantiza el correcto devenir de la reproducción. Prácticamente todas las especies bacterianas poseen dominios especializados que reconocen la pared bacteriana (compuesta por peptidoglicano) en el momento de la división y posibilitan la correcta localización en el espacio y tiempo de estas proteínas durante la generación de las células hijas a partir de la célula madre.

De esta forma, los científicos han empleado la cristalografía de rayos X para obtener la estructura de esos dominios especializados. En concreto, han estudiado el dominio SPOR (Sporulation-related repeat) de la proteína RlpA de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria multiresistente para la cual existen muy pocos antibióticos disponibles, considerada por la Organización Mundial de la Salud como de “prioridad crítica”.

Como explica el investigador del CSIC Juan Antonio Hermoso, “los dominios SPOR son usados por casi todas las bacterias durante el proceso de división. Sin embargo, a pesar de su relevancia, nadie había podido hasta ahora clarificar cómo funcionaban durante la división”. La novedad de este trabajo es que ha revelado, por primera vez, por qué todos los dominios SPOR reconocen el mismo tipo de pared para facilitar la división.

Así, la investigación propone un modelo extrapolable a todo tipo de bacterias. “Nuestros resultados aportan información a nivel atómico de cómo los dominios SPOR se unen a la pared bacteriana y, por tanto, abren la puerta al desarrollo de moléculas que puedan bloquear específicamente estos dominios, lo que volvería a las bacterias sensibles a los antibióticos”, concluye Hermoso.