Cada vez aparecen más aplicaciones (app) para el diagnóstico, tratamiento y control del dolor. Se calcula que en Estados Unidos hay más de 165.000 apps que nadie controla de forma reglada y sistemática. Muy pocas están controladas por sociedades científicas u organizaciones relacionadas con el ámbito sanitario. Cuando hablamos de nuevas tecnologías para el diagnóstico o el tratamiento nos referimos a aplicaciones que utilizan los pacientes para controlar su patología. Los médicos deben indicar a sus pacientes cuáles son fiables y están avaladas por sociedades científicas. En el ámbito del dolor, se ha valorado la posibilidad de diseñar apps para su diagnóstico y manejo del tratamiento, para diferenciar entre tipos de dolor, etc. El objetivo es que cada vez más el paciente sea más responsable de su enfermedad y del control del dolor.

Percepción subjetiva del dolor

Para los facultativos, existe una enorme cantidad de variables que pueden modificar una situación de dolor, y a través de una app se podría individualizar la situación de cada paciente sin necesitar horas de consulta. De hecho, sería muy útil diseñar apps para conocer las características del dolor, su intensidad, su evolución o la eficacia del tratamiento. Una aplicación podría resultar interesante para hacer el seguimiento del paciente, pero nunca podría sustituir la labor del profesional sanitario. Algunas de sus posibles funciones podrían ser marcar las dosis, recordar las citas médicas, recordar y registrar el ejercicio realizado, etc.

Es muy difícil reunir en una app todos los conceptos relacionados con el dolor. Las apps podrían ser útiles para los pacientes a los que se les ha identificado y diagnosticado el origen y el tipo de dolor, pero esto no siempre es posible. Además, hay un componente relacionado con el dolor que sería muy difícil de recoger en una aplicación, y esel componente subjetivo de cada persona. Por tanto, sería muy difícil reunir en una app todos los conceptos relacionados con el dolor.

¿Qué entendemos por telemedicina, salud digital y nuevas tecnologías en el tratamiento del dolor? La telemedicina es el contacto y el vínculo que puede establecer un médico con un paciente utilizando medios de comunicación como el teléfono, el móvil, las redes sociales, videoconferencias, etc. En definitiva, es una tendencia para acercar el médico al paciente de una forma no presencial a través de todos estos dispositivos.

En Cataluña se utiliza el portal “LaMevaSalut”, gracias al cual los pacientes pueden hacer consultas virtuales con su médico de familia, solicitar renovación de tratamientos crónicos e imprimirlos desde su propio domicilio, consultar sobre efectos adversos de medicamentos, conocer resultados de análisis y otras pruebas complementarias…

La telemedicina agiliza la consulta diaria. En la Atención Especializada, sirve para que un hospital comarcal, por ejemplo, pueda consultar con otro hospital de referencia la situación de un paciente crítico a través de TAC o resonancias que se hacen de manera urgente.

Algunos facultativos consideran que esta forma de atender al paciente está “desprestigiando el acto médico”, otros en cambio creen que la salud digital puede contribuir a acortar la lista de espera médica, a resolver cuestiones meramente burocráticas y a resolver problemas que no precisan de atención presencial. Es importante recordar que en la práctica médica habitual, la clínica siempre es soberana y requiere del contacto físico con el paciente.

Paciente informado

Cada paciente es diferente, y el médico debe decidir cuándo y cómo le da la información necesaria, para asegurar que el paciente o su entorno, disponen de toda la información para poder formar parte activa en su tratamiento y decisiones. De hecho, dos personas con el mismo diagnóstico reaccionan de forma diferente ante una similar situación, lo cual obliga a afrontar estos procesos de información del estado de salud de forma individual. Además, la reacción del paciente es diferente si está en una consulta de Atención Primaria, en el hospital, en una consulta privada, etc., y la actitud del médico también suele variar y en cierta medida, influye en las decisiones que pueda tomar el paciente.

Cuanto mejor informado esté el paciente, más herramientas tenga a su alcance (siempre que estén avaladas y validadas) y mejor sea la interacción entre las distintas especialidades que lo acompañan en su enfermedad, mejores resultados en salud cabría esperar.

Las nuevas tecnologías tanto para el paciente como para el profesional sanitario, pueden representar una oportunidad para mejorar la relación médico-paciente y permitir por parte de ambos una mayor optimización del seguimiento del estado de salud.

 

Han participado en la elaboración de este artículo los Dres. Carlos José Jover Urquízar, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria; Luis Mambrona Girón, especialista en Rehabilitación; Rita Karina Martini, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, Sara Porta Acosta, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, y Román Surroca Altes, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.