Una de cada cinco personas están expuestas a niveles considerados nocivos para la salud. Así se desprende del informe ‘Environmental noise in Europe – 2020’. De hecho, es una de las principales causas evitables de pérdida auditiva, según la OMS. Actualmente, 85 decibelios durante un máximo de 8 horas es el nivel máximo de exposición sin riesgos. En cambio, una exposición a ruidos superiores puede suponer un riesgo de pérdida auditiva si se prolonga en el tiempo. Si se sobrepasa será necesario recurrir al uso de protectores auditivos.

Estas son algunas de las ideas que han querido recordar los expertos de Oticon. “Por encima de los 100 dB hay riesgo de pérdida inmediata y se llegará al umbral del dolor a partir de los 125 dB”, indica José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon.

Niveles de ruido nocivos

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) tiene establecido un listado de los niveles de ruido nocivos. De estos destacan algunos como el tráfico de la ciudad (85 db); motocicleta (90 dB), si la exposición es superior a 4 horas hay riesgo de pérdida de audición; cascos de música (95 dB), si se prolonga 2 horas hay riesgo de lesión; discoteca y petardos pirotecnia (110 dB), riesgo de daño inmediato; taladro (120 dB) si la exposición se prolonga 7 minutos hay riesgo de lesión auditiva; martillo neumático (130 dB); avión despegando (140 dB).

El problema en estos niveles de ruido nocivos es que estos se produzcan con regularidad o de forma prolongada. Si eso ocurre, las células sensoriales auditivas pueden verse dañadas de forma permanente causando una pérdida irreversible de audición. Es, por tanto, que algunas profesiones pueden conllevar riesgo para la capacidad auditiva.

Lo más importante a tener en cuenta es que no se debe sobrecargar los oídos. También utilizar las apps que ayudan a controlar los niveles seguros de ruido. Igualmente, prestar atención a las señales de advertencia de pérdida auditiva para poder poner solución de forma precoz. En concreto, a través de dispositivos como los audífonos. También, por supuesto, hacer revisiones de forma periódica.