Hace tiempo que se debate si una dieta baja en grasas o centrada en las plantas es mejor para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un nuevo estudio que ha seguido a más de 4.700 personas durante 30 años ha comprobado que una dieta centrada en los vegetales se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular a largo plazo. Sin embargo, ambas dietas estaban relacionadas con niveles más bajos de LDL.

“Desde 1980, las directrices dietéticas de Estados Unidos y Europa recomiendan consumir cantidades reducidas de grasas saturadas debido a las elevadas tasas de enfermedades cardíacas en estas regiones –recuerda el director del equipo de investigación, el doctor David Jacobs, de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos)–. Esto no es necesariamente erróneo, pero nuestro estudio muestra que las dietas centradas en las plantas también pueden reducir el LDLc y pueden ser incluso mejores para abordar el riesgo de enfermedades del corazón”.

La dieta basada en vegetales hace hincapié en la fruta, las verduras, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y las semillas, los lácteos bajos en grasa y el pescado. También limita las carnes rojas y procesadas con alto contenido en grasa, los aperitivos salados, los dulces y los refrescos azucarados.

La dieta baja en grasas se basa en el Keys Score, una buena formulación del mensaje “bajo en grasas saturadas”, impulsado por las grasas saturadas, pero que también incluye las grasas poliinsaturadas y el colesterol alimentario.

La nueva investigación se basa en los participantes de las cuatro clínicas estadounidenses del estudio Coronary Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA), en el que se inscribieron 5.115 hombres y mujeres blancos y negros en 1985-1986. Durante más de 30 años de seguimiento, se produjeron 280 casos de enfermedades cardiovasculares, 135 casos de enfermedad coronaria y 92 casos de ictus entre los participantes en el estudio.

Medición de los niveles de LDLc

Tras tener en cuenta varios factores, como el nivel socioeconómico, el nivel educativo, la ingesta de energía, los antecedentes de enfermedades cardiovasculares, el tabaquismo y el índice de masa corporal, los investigadores descubrieron que llevar una dieta más centrada en las plantas (puntuaciones APDQS más altas) y consumir menos grasas saturadas (puntuaciones Keys más bajas) se asociaban a niveles de LDL más bajos.

Sin embargo, los niveles más bajos de LDL no se correlacionaron necesariamente con un menor riesgo futuro de ictus. Las puntuaciones APDQS más altas, pero no las puntuaciones Keys más bajas, se asociaron fuertemente con un menor riesgo de enfermedad coronaria e ictus.

“Basándonos en nuestro estudio, sugerimos que la gente incorpore a su dieta más alimentos vegetales ricos en nutrientes –recomienda Choi–. Una forma de hacerlo es llenar el 70 por ciento de la bolsa de la compra con alimentos que incluyan verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, legumbres, café y té”.

Los investigadores están llevando a cabo una serie de estudios en los que se analiza la relación entre la puntuación de la dieta APDQS y diversos resultados de salud. También están interesados en estudiar cómo afectan las distintas dietas a las bacterias intestinales, que se sabe que influyen en muchos aspectos de la salud y la enfermedad.