Un equipo de científicos de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado por primera vez que una proteína responsable de la metástasis en muchos tipos de cáncer también provoca alteraciones cardiometabólicas en niños y adolescentes con obesidad. Se trata de una investigación conjunta con el Centro de Investigaciones Biomédicas (CIBM) y el Instituto de Investigación Biosanitaria.

La proteína, conocida como S100A4, hasta el momento había sido únicamente investigada como una molécula implicada en el desarrollo de metástasis en muchos tipos de tumores.

Este estudio surge por su alta implicación en procesos moleculares relacionados con la inflamación sistémica. Esta la postulaba como una molécula con un papel prometedor para muchas otras patologías más allá del cáncer. En concreto, destacan la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple o la propia obesidad.

Así, investigadores de la UGR han desvelado la implicación de esta proteína en el desarrollo de importantes alteraciones cardiometabólicas propias de la obesidad infantil. Este es el caso de la resistencia a la insulina.

Alteraciones cardiometabólicas

Estas alteraciones cardiometabólicas son las primeras manifestaciones de futuras complicaciones como la aparición de diabetes tipo 2. También, de la enfermedad cardiovascular durante la edad adulta. Por ello, estas alteraciones cardiometabólicas suponen una de las principales causas de mortalidad entre la población con obesidad.

Particularmente, el grupo de investigación ha demostrado cómo alteraciones en los niveles sanguíneos de la proteína S100A4 preceden y acompañan el desarrollo de insulinorresistencia en niños con obesidad.

Además, han demostrado cómo los niveles de esta proteína en sangre se elevan de manera exponencial cuando estos niños comienzan su desarrollo puberal. Así, evolucionan hacia la edad adulta, en la que S100A4 se consolida como un robusto marcador biológico asociado con un peor estado metabólico.

Como novedad, el grupo de investigación de la UGR no solo ha demostrado la asociación entre la elevación sanguínea de esta proteína. También la aparición o empeoramiento de la insulinorresistencia propia de la obesidad. Además propone alteraciones a nivel genético y epigenético como posibles responsables de su desregulación. Todo ello amplía por lo tanto el conocimiento sobre los mecanismos moleculares subyacentes a la aparición de la enfermedad.