La terapia epigenética, es decir dirigida a inhibir enzimas epigenéticas, son un tratamiento estándar en pacientes con leucemia, linfoma y mieloma múltiple. Sin embargo, su administración como agentes únicos muestra una respuesta moderada. Ahora, científicos del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado un mecanismo antitumoral de los fármacos epigenéticos. Este promueve la muerte celular en diversos tipos tumorales. El estudio señala la importancia de entender los mecanismos de acción antitumoral. Especialmente para desarrollar terapias combinadas más efectivas y, posiblemente, curativas.

El trabajo es portada de Cancer Discovery, revista científica de referencia en el ámbito de la investigación en oncología. El estudio señala al metabolismo energético como diana principal de los diferentes tipos de terapia epigenética. Aporta más datos José Ángel Martínez-Climent, investigador del Programa de Hemato-Oncología del Cima y coordinador del estudio. “Demostramos que estos fármacos sensibilizan a las células a varios agentes antitumorales que inhiben el metabolismo energético o activan las rutas de la muerte celular programada. Esto abre un nuevo y amplio campo en la investigación oncológica”.

Terapia epigenética para diferentes tipos de tumores

De esta forma, el trabajo indica que las combinaciones terapéuticas que incluyen terapia epigenética son muy efectivas en numerosos tumores. Además, independientemente de sus características histopatológicas y genéticas. “Posiblemente, la amplia variedad de cánceres tan diferentes que responden a una misma terapia sea el aspecto más fascinante del trabajo”, insiste Martínez-Climent.

El trabajo se ha realizado en muestras celulares de pacientes con diferentes tipos de tumores. De esta forma describe que el cambio del metabolismo celular como consecuencia del mimetismo viral sensibiliza a los tumores a fármacos inhibidores de las proteínas que controlan la muerte celular. “Este novedoso mecanismo se basa en que los genes virales son reconocidos por unas proteínas (llamadas helicasas). Estas causan una catástrofe energética en las células del tumor y conlleva su muerte”, apunta  Vicente Fresquet, miembro del equipo del Cima y codirector del estudio.  Las consecuencias clínicas del trabajo podrían ser, por lo tanto, inmediatas.