“La vacuna del virus del papiloma humano es muy segura; está siendo evaluada por todos los países que la han incluido en sus programas nacionales de inmunizaciones. Además, todos los estudios epidemiológicos que se realizan, ante diversas quejas que dan sobre ella, confirman sus beneficios frente al VPH. No hay ninguna evidencia científica para sostener que va a producir enfermedades secundarias”, ha explicado a EL MÉDICO INTERACTIVO la epidemióloga colombiana Nubia Muñoz, cuyos estudios verificaron que el VPH es la causa del cáncer de cuello de útero.

La doctora Muñoz, asesora de Salud Pública del Gobierno de Colombia, ha recibido recientemente en Madrid uno de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento que destaca el trabajo de hombres y mujeres que con sus investigaciones mejoran el mundo. La especialista recalca que los estudios que se han llevado a cabo en  más de 200 millones de dosis indican que la vacuna es eficaz para evitar la infección y para prevenir las lesiones precancerosas del cáncer de cuello de uterino y también las verrugas genitales.

La inmunóloga ha trabajo en la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en la ciudad francesa de Lyon, que es una agencia perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su unidad ha estado orientada a cánceres ligados con agentes infecciosos, entre ellos los de hígado -hepatitis B y C- , los más comunes en los países en vías de desarrollo: el  cáncer de estómago vinculado a la bacteria Helicobacter pylori, pero, sobre todo, el de cuello uterino. “Nuestros hallazgos permitieron a las empresas farmacéuticas fabricar tres vacunas que están disponibles actualmente”, reconoce sonriente.

El  85% de los cánceres de cuello uterino, en países pobres

Desde que empezó a estudiar Medicina, la doctora Nubia siempre estuvo interesada en investigar los cánceres que eran más frecuentes en los países en vías de desarrollo. El 85 por ciento del cáncer de uterino se produce en las zonas con menos recursos. “El gran desafío actual es que las armas que tenemos para prevenir este cáncer: la vacuna, el test del papiloma, el cribado… lleguen a los países que más lo necesiten, porque en la mayor parte de los países ricos ya está incluida en sus programas de inmunización”, explica.

La contribución de la inmunóloga colombiana ha sido proveer la información epidemiológica con la cual las compañías farmacéuticas se basaron para hacer la vacuna del VPH. “Hay unos 30 tipos de papilomavirus que infectan el tracto urogenital y nuestros estudios -llevados a cabo en 40 países- lo que hicieron fue realizar un mapa de cuáles eran los más habituales en el cáncer de cuello uterino en todos estos países”.

En esta línea apunta que hace un par de años ya se comercializó una vacuna que contiene los siete tipos que previenen el 90 por ciento de los cánceres cervicales más los dos tipos que evitan las verrugas genitales que es la vacuna monovalente y que tiene la capacidad de eliminar prácticamente el 90 por ciento de estos tumores.

Hacia la vacuna monovalente

Para la doctora Muñoz, la solución para que la vacuna del VPH llegue a los países más necesitados pasaría por reducirla a una sola dosis, ya que esto rebajaría notablemente su precio. “Cuando se comercializó costaba unos 100 euros y se precisaban tres dosis. Posteriormente se hicieron estudios que nos indicaron que con dos dosis era suficiente, sobre todo en las niñas hasta los 15 años. Ahora se ha comenzado otro trabajo en Costa Rica para comprobar si con una sola dosis es suficiente. Si diera resultado sería un paso de gigante para el problema de accesibilidad de la vacuna en los países en vías de desarrollo”, reconoce. “Una vacuna monovalente sería la solución para estos países”.

Sobre la fuerza que están adquiriendo los movimientos antivacunas  en el mundo desarrollado, la epidemióloga lo considera “un auténtico drama”, ya que con sus mensajes hacen un daño irreparable. Con sus bulos sobre la vacuna del  VPH, sin evidencias científicas, está echando por tierra programas -como  el que se realizaba Colombia- que estaba funcionando muy bien y que estaba dando sus frutos”, añade con preocupación la investigadora.

Los antivacunas “disponen de grandes medios para sus campañas tendenciosas que tenemos que desde la comunidad científica debemos contrarrestar con información veraz, aunque ellos se mueven muy bien en las redes sociales divulgando datos sin evidencias científicas, pero que calan en importantes sectores poblacionales que se los creen y dejan de vacunar a sus hijos. En Colombia hubo un problema con unas niñas vacunadas con el VPH, y aunque se demostró que no fue motivado por la vacuna, se hizo viral y los medios lo amplificaron. El programa que había llegado al 90% de cobertura cayó  al 17 por ciento.  Esto es una gran tragedia; el desafío más grande que tenemos ahora en mi país es recuperar la confianza de la población”.