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“La apertura de las unidades de Psiquiatría son una cuestión de humanización de la asistencia y de eliminar parte del estigma que persigue a las personas con enfermedad mental”. Así lo ha indicado Francisco Ferre Navarrete, jefe de Servicio de Psiquiatría del Adulto del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid en esta entrevista para El Médico Interactivo.

“Los enfermos en general, cuando ingresan en Cardiología, en Medicina Interna o en cualquier otra especialidad, no están encerrados tras las puertas de esa unidad. Nuestros pacientes no son diferentes y, por tanto, deben disfrutar del menor grado de restricción posible según su estado”, ha dicho el especialista.

La experiencia de la unidad abierta de Psiquiatría del Gregorio Marañón “es muy breve todavía”, ha indicado. “Dentro de un año podremos hablar con perspectiva, pero ahora sí podemos adelantar que tras casi dos meses abiertos hemos registrado cero incidentes relacionados con la apertura de puertas”.

¿Qué pacientes pueden ser candidatos y cuáles no? ¿Las personas con esquizofrenia pueden ser candidatos para ocupar estas unidades?

Cualquier persona que precise una hospitalización psiquiátrica que sea competente para entender lo que significa el ingreso y que acepte voluntariamente puede y debe estar en una unidad abierta. El diagnóstico es indiferente; por tanto, las personas con esquizofrenia o con el trastorno mental que sea pueden disfrutar de este régimen mínimamente restrictivo.

En general, ¿se siguen empleando medidas de coerción con los pacientes que tienen un trastorno mental?

En general, no, pero en casos concretos, sí. Cuando existe riesgo para el paciente o terceros por que su conducta entrañe una disrupción que no se puede contener con el diálogo se procede a sujeciones limitadas en el tiempo y seguras para el paciente. Desde que tenemos unidad abierta, las sujeciones han disminuido drásticamente y, desde luego, ninguna se ha producido en la unidad abierta, sino en la unidad de observación que disponemos para casos que no pueden estar transitoriamente en régimen abierto.

¿Deben tener acceso a su móvil con internet? ¿Cuáles son los beneficios y los principales riesgos?

En mi opinión, cualquier paciente, tanto de Psiquiatría como de otros Servicios, podría tener el móvil para comunicarse, pero existe una limitación importante: la grabación de imágenes. El derecho a la intimidad de los pacientes debería limitar al máximo el uso de móviles, por lo que se debe dejar un espacio y un tiempo acotado.

¿Es partidario de que los pacientes de las unidades psiquiátricas reciban visitas de los familiares?

En general, sí, salvo situaciones en las que el médico considera que la visita puede ser nociva para el paciente. Este criterio se puede aplicar a cualquier especialidad médico-quirúrgica. Si una relación familiar es conflictiva y el paciente está ingresado por una enfermedad coronaria, por ejemplo, de la que está convaleciente, evitaríamos la visita que pueda estresarle.

¿Qué otras medidas de contención diferentes tienen estas personas respecto al resto de pacientes ingresados en un hospital?

Los pacientes más graves que necesitan un entorno de cuidado y contención están en una unidad de observación hasta que puedan pasar a la unidad abierta. Esta sería la condición más diferenciadora.

¿Cómo es la situación en otros países de nuestro entorno? ¿Y otras experiencias positivas que España debería imitar?

En España tenemos experiencias variadas y exitosas, pero cada una en un entorno muy distinto. No es lo mismo tener una unidad abierta en medio de un entorno rural aislado o a una distancia muy grande de un medio de transporte, que una unidad como la nuestra que está en pleno centro de Madrid.

Las experiencias fuera de España también son muy variadas. En países como Alemania o la distante Nueva Zelanda tienen experiencias muy interesantes que hemos analizado con mucho interés.

¿Cómo pueden repercutir los cuidados de las unidades abiertas de Psiquiatría respecto al estado emocional del paciente? ¿Ayudan a reducir el estigma social?

Básicamente el estado emocional del paciente mejora por el simple hecho de no estar encerrado, como nos pasaría a cualquiera que entráramos en un recinto donde vamos a residir unos días y cerraran la puerta al traspasar el umbral. Y, lógicamente, con el paso del tiempo y cuando se extiendan las unidades abiertas irá desapareciendo el estigma de asociar la enfermedad mental con “estar encerrado”.

¿En qué medida las unidades abiertas de Psiquiatría favorecen la autonomía del paciente? En general, ¿cuál es su respuesta y su evolución?

No creo que esta funcionalidad de la unidad de Psiquiatría repercuta en la autonomía. Lo que favorece la autonomía de los pacientes es la mejoría de los síntomas y la recuperación médica de su funcionamiento.

¿Se han registrado diferencias en cuanto a los datos de intentos de suicidio?

Puedo asegurar que los intentos de suicidio no varían por que una unidad sea abierta o cerrada; otra cuestión sería cuántos de los intentos lo consiguen. Los datos que tenemos de otras experiencias son muy heterogéneos como para concluir algo al respecto.

¿Y hay un mayor riesgo de fuga?

Sí es esperable un aumento, aunque, curiosamente, en nuestra corta existencia no hemos tenido ni una sola fuga.