Los resultados actualizados del estudio ‘CORONADO’, que analiza los resultados de los pacientes con diabetes ingresados en el hospital con COVID-19, muestran que uno de cada cinco pacientes muere en un plazo de 28 días, mientras que alrededor de la mitad son dados de alta.

El estudio, publicado en la revista ‘Diabetologia’, es obra de los profesores Bertrand Cariou y Samy Hadjadj, diabetólogos del Instituto del Tórax, el Hospital Universitario de Nantes, el INSERM, el CNRS y la Universidad de Nantes (Francia).

En mayo de 2020, los resultados preliminares de ‘CORONADO’, con un tamaño de muestra más pequeño, mostraron que el 10 por ciento de los pacientes con diabetes y COVID-19 murieron en los 7 días posteriores al ingreso en el hospital.

Este análisis actualizado incluyó a 2.796 participantes de 68 centros de toda Francia: casi dos tercios (64%) eran hombres, con una edad media de 70 años y un índice de masa corporal medio de 28 kg/m2 (que entra en el rango de sobrepeso). Se detectaron complicaciones diabéticas microvasculares y macrovasculares en el 44 y el 39 por ciento de los participantes, respectivamente.

En un plazo de 28 días, 1.404 (50%) de los pacientes recibieron el alta hospitalaria con una mediana de duración de la estancia hospitalaria de 9 días, mientras que 577 participantes fallecieron (21%). Del resto de los pacientes, el 12 por ciento seguía hospitalizado en el día 28, mientras que el 17 por ciento había sido trasladado a centros diferentes de su hospital inicial.

La modelización informática reveló que varios factores, como la edad más joven, el tratamiento habitual de la diabetes con el fármaco metformina y la mayor duración de los síntomas al ingreso, se asociaban a una mayor probabilidad de alta hospitalaria.

Menor probabilidad de recibir el alta

Los antecedentes de complicaciones microvasculares, el tratamiento anticoagulante habitual (para prevenir los coágulos sanguíneos), la dificultad respiratoria en el momento del ingreso, los niveles anormales de enzimas hepáticas, los recuentos más altos de glóbulos blancos y los niveles más altos del marcador inflamatorio sistémico proteína C reactiva se asociaron con una menor probabilidad de recibir el alta y un mayor riesgo de muerte. Los pacientes cuya diabetes era tratada regularmente con insulina (lo que posiblemente indicaba un estado más avanzado de la diabetes) tenían un riesgo de muerte un 44 por ciento mayor en comparación con los que no eran tratados con insulina.

Un hallazgo inusual de este estudio fue el aumento del 42 por ciento del riesgo de muerte de los pacientes con diabetes que recibían tratamiento con estatinas para el colesterol alto; sin embargo, los autores aclaran que, al tratarse de un estudio de observación, es difícil sacar conclusiones definitivas sobre cualquier relación con las estatinas o cualquier otro tratamiento.

El control de la glucemia no influye

El estudio también descubrió que el control de la glucemia a largo plazo, evaluado con la hemoglobina glucosilada (HbA1c) previa al ingreso, no influyó en el destino de los pacientes del COVID-19, sin que existiera una asociación significativa con la muerte o con el alta a los 28 días. Por el contrario, un nivel elevado de glucosa plasmática al ingreso fue un fuerte predictor de muerte y, de forma consistente, de una menor probabilidad de alta.

“La identificación de variables favorables asociadas al alta hospitalaria y de variables desfavorables asociadas a la muerte puede conducir a la reclasificación de los pacientes y ayudar a utilizar adecuadamente los recursos según el perfil individual del paciente”, concluyen los autores.